Los cardenales volvieron a fracasar el jueves por la mañana en su intento de encontrar un sucesor para el papa Francisco, enviando humo negro a través de la chimenea de la Capilla Sixtina, después de otras dos rondas inconclusas de votación del cónclave. Al no haber obtenido ningún candidato la mayoría de dos tercios necesaria, es decir, 89 votos, el mundo tendrá que esperar más tiempo para tener un nuevo líder de la Iglesia católica.
Unas 11.000 personas se han congregado en la Plaza de San Pedro del Vaticano y sus alrededores para presenciar la esperada fumata, que ya ha sido emitida. Tras la sesión matutina, los cardenales fueron trasladados en autobuses a la residencia de Santa Marta, donde almorzaron antes de reanudar las votaciones por la tarde.
De acuerdo con el protocolo de la Santa Sede, están previstas otras dos votaciones durante la tarde. La fumata solo podrá ser blanca si se alcanza un consenso en la primera de estas votaciones vespertinas; de lo contrario, no habrá fumata hasta que finalicen ambas rondas.
En caso de que el cónclave se prolongue, el principal perjudicado podría ser el cardenal Pietro Parolin, considerado uno de los favoritos en las apuestas. Otros nombres que suenan con fuerza como posibles sucesores de Pedro incluyen al francés Jean-Marc Aveline, el estadounidense Francis Robert Prevost, y los italianos Matteo Zuppi y Gianbattista Pizzaballa.
