El viernes 27 de febrero, un avión Hércules C-130 se deslizó sobre la pista del Aeropuerto Internacional de El Alto, impactando vehículos y transeúntes.
El piloto de línea aérea y exmiembro de la FAB, Carlos Erick Jaldín Velásquez, brindó un análisis detallado sobre cómo ocurrieron los hechos y los factores que contribuyeron al siniestro.
Según Jaldín, el avión sufrió un hidroplaneo debido a una delgada capa de agua sobre la pista, lo que provocó que la nave “tan tan tan imponente se deslice a través de la pista de aterrizaje”. Aclaró que este deslizamiento hizo que los sistemas internos del avión no operaran correctamente, dificultando cualquier intento de recuperación.
El piloto enfatizó que la tripulación intentó controlar la nave hasta el último segundo. “El piloto hizo lo imposible… cortaron el flujo de entrada a los motores en su último segundo de conciencia situacional, no permitieron que explote”, explicó.
Jaldín subrayó que su análisis se basa en testimonios, grabaciones y declaraciones del piloto y su abogado: “No es mi conclusión, es mi presunción por la experiencia que tengo en la aviación y como investigador de accidentes”.
Sobre la transcripción de la caja negra, indicó que este procedimiento debe realizarse en laboratorios especializados y autorizados fuera de Bolivia, como los que posee Lockheed Martin en Georgia o la FAA en Estados Unidos, para garantizar imparcialidad y transparencia: “A la fábrica le interesa saber qué pasó… deben ser centros imparciales, transparentes”.
El experto también explicó que la investigación de accidentes es multidisciplinaria y que participan pilotos, ingenieros, psicólogos y médicos, quienes evalúan factores humanos, mecánicos y del entorno: “Los primeros en poner en tela de juicio son quienes creen saber mucho, pero tenemos que ser objetivos, responsables y hablar con equilibrio”.
Jaldín concluyó que la tragedia fue producto de múltiples factores: la capa de agua sobre la pista, la velocidad aumentada por la densidad ligera del aire en El Alto, la energía insuficiente del avión para despegar nuevamente y la respuesta de la tripulación ante una situación extrema. Destacó que la investigación debe ser objetiva y transparente, y que los detalles estratégicos y de seguridad interesan tanto al Estado como al fabricante de la aeronave.
