Ernesto Justiniano Urenda señaló que el control fronterizo no debe limitarse al despliegue de efectivos, sino incluir políticas económicas, sociales y mayor presencia del Estado.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda, afirmó que la lucha contra la inseguridad en las zonas fronterizas requiere una estrategia integral que combine el despliegue de las fuerzas de seguridad con acciones de desarrollo económico, social y fortalecimiento institucional.
La autoridad explicó que las regiones con mayores dificultades económicas y conflictos sociales pueden convertirse en escenarios favorables para el crecimiento de actividades ilícitas, por lo que consideró necesario un trabajo coordinado entre el Gobierno nacional, las gobernaciones y otras instancias del Estado.
“Tenemos que ver cómo hacemos para que aquellas zonas que enfrentan pobreza económica o conflictos sociales puedan desarrollarse. Cuando una región permanece en esas condiciones, se convierte en un caldo de cultivo para la criminalidad. Por eso debemos coordinar entre los diferentes niveles del Estado para cambiar esa realidad”, afirmó Justiniano.
El ministro señaló que el fortalecimiento de la seguridad fronteriza también implica mejorar las condiciones de trabajo de la Policía Boliviana, mediante infraestructura, terrenos, equipamiento y espacios adecuados que permitan ampliar su presencia en las regiones donde se requiere mayor atención.
Justiniano indicó que estas acciones deben articularse con las gobernaciones de los nueve departamentos para consolidar una estrategia conjunta de seguridad en las zonas limítrofes.
Las declaraciones fueron realizadas en Sucre, en el marco de la reunión entre el Gobierno nacional y los gobernadores, donde la autoridad identificó a San Matías, en Santa Cruz, como una de las fronteras que genera mayor preocupación debido a los problemas de seguridad.
En esa oportunidad, el ministro ratificó que las Fuerzas Armadas continuarán respaldando a la Policía Boliviana en las zonas donde sea necesaria su intervención y planteó la conformación de los Consejos Departamentales de Seguridad para fortalecer la coordinación entre los distintos niveles del Estado.
Para Justiniano, la seguridad en las fronteras no puede abordarse únicamente desde el ámbito operativo, sino mediante políticas que permitan generar oportunidades para la población y reducir las condiciones que favorecen el avance de la delincuencia organizada.
