El presidente del Estado, Rodrigo Paz, anunció este miércoles un reordenamiento del gabinete ministerial y la conformación del Consejo Económico y Social Nacional como parte de una nueva etapa de gestión orientada a mejorar la coordinación con organizaciones sociales, sectores productivos e instituciones del país.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció este miércoles una reorganización de su gabinete ministerial y la creación de un Consejo Económico y Social Nacional, en un contexto de tensión social marcado por bloqueos, denuncias de desabastecimiento y movilizaciones en distintas regiones del país.
Durante una extensa conferencia de prensa con medios nacionales e internacionales, el mandatario afirmó que su administración —en su sexto mes de gestión— enfrenta un “punto de inflexión” en el que, según dijo, se requiere ajustar la estructura del Ejecutivo para mejorar la capacidad de respuesta del Estado.
Paz señaló que el cambio de gabinete responde a la necesidad de contar con un equipo “más ágil, cercano y con mayor capacidad de escucha”.
“El presidente no puede estar en todas partes, pero tiene que atender todos los problemas. Para eso están los ministros y viceministros”, sostuvo.
El mandatario explicó que la reorganización no solo implica cambios de personas, sino también una reestructuración de funciones y niveles operativos, con el objetivo de fortalecer la ejecución de políticas públicas a través de entidades estatales.
El jefe de Estado también anunció la creación del Consejo Económico y Social Nacional, amparado en el artículo 312 de la Constitución, como un espacio de diálogo permanente entre el Gobierno y organizaciones sociales, productivas y cívicas.
Este mecanismo —dijo— se reunirá de forma mensual y permitirá la participación de diversos sectores para debatir políticas públicas, proyectos de inversión y decisiones económicas.
El presidente afirmó que Bolivia atraviesa un proceso de transformación institucional y económica, señalando avances en la estabilización del tipo de cambio y el fortalecimiento del Banco Central como entidad autónoma.
Sin embargo, advirtió que las actuales protestas responden, según su versión, a intereses de “grupos específicos” afectados por medidas contra la corrupción y el contrabando de hidrocarburos.
Estas actividades ilícitas, aseguró, habrían generado pérdidas millonarias al Estado en años anteriores.
Paz sostuvo que los bloqueos han generado afectaciones en el abastecimiento de alimentos, medicinas y combustibles, especialmente en La Paz y El Alto, y reportó fallecimientos vinculados a la imposibilidad de acceso a servicios de salud.
En ese marco, propuso la implementación de un corredor humanitario, con participación de instituciones como la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo, organismos de derechos humanos, iglesias evangélicas y la Cruz Roja.
El Presidente fue enfático al señalar: “No voy a dialogar con vándalos”, en referencia a quienes promueven acciones violentas y no forman parte del diálogo institucional. En ese contexto, al ser consultado sobre sectores movilizados, mencionó al expresidente Evo Morales, a quien atribuyó declaraciones previas vinculadas a la escalada de tensión, y ratificó que su gobierno solo dialogará con actores que respeten el orden constitucional y la vía democrática.
El jefe de Estado también destacó la ejecución de un paquete de inversiones por más de 1.700 millones de bolivianos, orientado a infraestructura urbana, iluminación, agua potable y desarrollo regional, con énfasis en El Alto y el occidente del país.
Asimismo, insistió en que el nuevo enfoque del Gobierno busca integrar al sector formal e informal de la economía, al que definió como una prioridad de su gestión.
El presidente Paz reiteró que su gobierno apuesta por un modelo de “crecimiento inclusivo con diálogo y reconciliación”, y convocó a los sectores sociales a integrarse al nuevo Consejo Económico y Social como vía institucional para la resolución de conflictos.
“El bloqueo no puede ser un instrumento de política pública”, concluyó.
