En medio de más de 30 días de bloqueos y tensiones sociales en el país, el exministro de la Presidencia Jerjes Justiniano comparó el actual escenario con la crisis de 2019 y afirmó que aún es posible encaminar una solución mediante diálogo con participación de todos los sectores y en presencia de medios de comunicación, junto con la aplicación del “imperio de la ley”.
En una entrevista “de primera mano”, el exministro de la Presidencia Jerjes Justiniano analizó la actual conflictividad en Bolivia y la comparó con la crisis de 2019, señalando diferencias clave en el contexto político y en la forma en que se desarrollan las demandas sociales.
Justiniano recordó que en 2019 los conflictos derivaron en pedidos de renuncia y una fuerte polarización política. “El 2019 se hablaba de un golpe de Estado… pedían la renuncia de autoridades porque decían que era golpista”, afirmó, al contrastar ese escenario con el actual.
En ese sentido, sostuvo que la coyuntura presente mantiene tensiones, pero con características distintas. “Ahora no se dice que el presidente sea golpista, pero sí están pidiendo su renuncia”, explicó, al señalar que la actual administración enfrenta una crisis prolongada con bloqueos en distintas regiones del país.
El exministro advirtió que la situación afecta directamente a la economía y a la población. “La ciudad de La Paz permanentemente con conflictos, con bloqueos… afecta el diario vivir de los ciudadanos”, señaló.
Justiniano afirmó que el país requiere coordinación institucional para evitar errores en la gestión del conflicto. “Cuando las cosas se hacen integralmente, en una mesa de consenso, la posibilidad de errores es menor”, indicó.
En ese marco, recordó que durante su gestión se lograron acuerdos mediante diálogo directo con sectores movilizados, en espacios públicos y con cobertura mediática. “Nos reunimos abierta y públicamente con todos los sectores sociales… y llegamos a un acuerdo”, afirmó, al detallar encuentros realizados en Santa Cruz, Cochabamba, El Alto y el Palacio Quemado.
“¿Cuál fue la diferencia? Que lo hicimos público, los medios de comunicación transmitieron eso”, sostuvo, al señalar que la transparencia en las negociaciones permitió desactivar conflictos en ese periodo.
Respecto a la actual crisis, el exministro insistió en que aún existe margen para una salida negociada. “Siempre se está a tiempo para el diálogo, porque si no hay diálogo no hay solución”, afirmó, aunque remarcó que este debe ir acompañado de la aplicación de la ley.
“El bloqueo no soluciona los conflictos, la forma de solucionar los conflictos es la conciliación”, agregó.
Finalmente, planteó reforzar los mecanismos de mediación institucional y social con participación conjunta de distintos actores. “Tal vez haya que sumar intermediadores… la Iglesia Católica, Derechos Humanos y el Defensor del Pueblo de manera conjunta”, sugirió, al considerar que un diálogo más amplio y público podría facilitar acuerdos en la actual coyuntura.
