Las elecciones subnacionales en Bolivia no solo reconfiguraron el mapa político del país, sino que también dejaron señales claras de cambio en el comportamiento del electorado y reactivaron el debate sobre la necesidad de una reforma estructural del sistema electoral.
El politólogo Marcelo Arequipa señaló que los resultados evidenciaron “muchas sorpresas” respecto a lo que tradicionalmente se observa en los procesos electorales del país, lo que obliga a una lectura más profunda del escenario político.
“Nos hemos topado con algunas sorpresas que creo que son importantes de ir desmenuzando (…) e invitan a reevaluar el diagnóstico no solo de los analistas, sino también de la gente en general”, afirmó.
Uno de los elementos más relevantes, según el analista, es el cuestionamiento al actual marco normativo electoral, especialmente por situaciones como la inhabilitación de candidaturas a pocos días de la votación. Citó como ejemplo el caso de El Alto, donde el voto nulo superó a cualquier candidato.
“Hoy tienes un posible alcalde con más o menos 90.000 votos y un voto nulo que ronda los 150.000. Es decir, el nulo ha sobrepasado a cualquier candidato”, explicó.
Arequipa advirtió que este tipo de resultados reflejan un malestar ciudadano que debe ser atendido, ya que “ya no podemos continuar con el marco normativo electoral que tenemos en el país”.
En el caso del municipio de La Paz, el analista consideró que los resultados muestran una caída significativa en el respaldo a las principales candidaturas, lo que interpretó como una señal de descontento.
“No es una victoria contundente (…) la gente nos está diciendo algo respecto del termómetro sobre la clase política”, sostuvo, al señalar que muchos votantes optaron por elegir “al menos peor” en lugar del mejor candidato.
Asimismo, destacó el crecimiento del voto nulo y blanco como una posible expresión de hartazgo ciudadano. “Los nulos son una expresión más clara de un sentimiento en contra de lo que está ocurriendo con las candidaturas y con el sistema”, indicó.
El análisis también apunta a una transformación en la dinámica política, donde emergen nuevos liderazgos que priorizan el contacto directo con la población. “El mensaje que está dando la población es: acércate a mí, escúchame, te quiero conocer”, afirmó.
Finalmente, Arequipa insistió en que el principal desafío tras estas elecciones será encarar una reforma profunda del sistema electoral. “Ya forma parte del diagnóstico nacional que tiene que haber una reforma (…) no podemos seguir administrando procesos electorales con estas reglas”, concluyó.
