El periodista y analista internacional Erick Fajardo afirmó que las recientes restricciones de visa aplicadas por Estados Unidos a funcionarios bolivianos deben analizarse como parte de una señal más amplia sobre la relación de Bolivia con Washington. En su criterio, el país no ocupa actualmente un lugar central dentro de la estrategia de seguridad estadounidense para la región. “Bolivia no está en el diseño de la Oficina Oval”, sostuvo.
Fajardo se refirió a la inclusión de autoridades bolivianas en listas y decisiones adoptadas por Estados Unidos, entre ellas las restricciones de visa contra funcionarios vinculados al Ministerio Público y al Órgano Judicial. Señaló que estas medidas no deben observarse de manera aislada, sino dentro de la política que Washington desarrolla frente a los países de la región.
“Creo que Bolivia ahí no cumplió”, afirmó el periodista al referirse a la falta de coordinación que, según su análisis, existe entre Bolivia y Estados Unidos en materia de seguridad.
Fajardo sostuvo que la situación también puede observarse al comparar la relación de Washington con otros países de la región. Mencionó a Colombia, Ecuador y Venezuela y señaló que cada uno mantiene una posición diferente dentro de la estrategia estadounidense.
“Bolivia está en conclusión más cerca de México, más cerca de cómo está operando con México, que de Colombia”, afirmó.
El periodista también mencionó la ausencia de un embajador de Estados Unidos en Bolivia y la presencia de un encargado de negocios como parte de los elementos que, a su criterio, muestran el nivel actual de la relación bilateral.
En ese contexto, cuestionó la reacción del Gobierno boliviano después de que se conocieran las restricciones de visa. Fajardo sostuvo que las respuestas oficiales evidenciaron dificultades para conocer previamente las decisiones adoptadas por Washington y para establecer una coordinación efectiva con ese país.
El analista vinculó esta situación con la lucha contra el narcotráfico y con las operaciones que Estados Unidos desarrolla en la región. Explicó que la información sobre determinadas acciones puede mantenerse bajo reserva y que los gobiernos de los países involucrados no necesariamente conocen todos los detalles de manera anticipada.
Fajardo puso como ejemplo el caso de Sebastián Marset y señaló que la operación desarrollada para su captura evidenció, desde su perspectiva, problemas de coordinación entre Bolivia y Estados Unidos. Según su relato, las autoridades bolivianas no habrían tenido conocimiento previo de determinados aspectos de la operación.
A partir de ese antecedente, sostuvo que Estados Unidos comenzó a utilizar mecanismos propios para ejercer presión sobre funcionarios bolivianos. En ese punto, incluyó las restricciones de visa y las listas en las que Washington incorpora a personas a las que atribuye determinadas conductas o responsabilidades.
Fajardo señaló que estas decisiones tienen un efecto político y diplomático, aun cuando no constituyan por sí mismas procesos judiciales dentro de Bolivia. Por ello, consideró que el Gobierno debe analizar qué posición asumirá frente a este tipo de medidas.
El periodista también planteó que la situación no puede reducirse únicamente a las restricciones de visa ya conocidas, porque Washington cuenta con diferentes mecanismos para expresar su posición frente a funcionarios y gobiernos extranjeros.
En ese marco, sostuvo que Bolivia tendrá que definir cómo manejar su relación con Estados Unidos, particularmente en temas vinculados con seguridad, narcotráfico y cooperación internacional.
Para Fajardo, el escenario refleja una distancia entre Bolivia y la estrategia estadounidense en la región y plantea la necesidad de que el Gobierno establezca una posición frente a las señales que provienen de Washington.
“Bolivia no está en el diseño de la Oficina Oval”, reiteró el periodista al resumir su análisis sobre el lugar que, a su criterio, ocupa actualmente el país dentro de la política estadounidense para la región.
