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Kafka: el diésel representa 20% del consumo y la gasolina concentra casi el 80%

En entrevista con “De Primera Mano”, el politólogo y docente universitario Jorge Kafka señaló que el retiro de la subvención al diésel representa un cambio importante en la política económica del país, pero advirtió que una eventual eliminación de la subvención a la gasolina tendría un impacto mayor debido a su participación en el consumo nacional de combustibles.

“Este retiro de la subvención al diésel se constituye apenas en el 20% del consumo que se tiene en materia de combustibles y que el mayor consumo más bien estaría focalizado en la gasolina que abarcaría casi un 80%”, explicó.

A partir de esta relación, Kafka consideró que la actual medida sobre el diésel todavía no representa el escenario de mayor impacto para la población. Según su análisis, si el Gobierno concreta el retiro de la subvención a la gasolina, previsto para enero, las consecuencias podrían ser más amplias.

“Todavía estas medidas no son las más drásticas”, afirmó. Añadió que, de aplicarse el retiro de la subvención a la gasolina, “vamos a tener un escenario aún más complejo, no solamente en términos económicos sino también sociales”.

El politólogo explicó que el incremento del precio del diésel ya tiene efectos sobre diferentes sectores de la economía, debido a su incidencia en la cadena de transporte y en las actividades productivas. A su criterio, estos efectos también pueden trasladarse a los precios de los productos de la canasta básica.

“Esto afecta transversalmente a los sectores productivos, que también afecta a la cadena de transporte y afecta a los indicadores del proceso de la inflación”, sostuvo.

Kafka señaló además que el país ingresó en un escenario de mayor dependencia de los precios internacionales del combustible debido al mecanismo de indexación establecido para el diésel.

Explicó que anteriormente se establecía un precio fijo, mientras que la nueva disposición vincula el precio interno con las cotizaciones internacionales. “Si sube el precio a nivel internacional del diésel, también va a subir el precio del diésel que se vende en el país”, afirmó.

En sentido contrario, señaló que una reducción de las cotizaciones internacionales podría permitir una disminución del precio interno. Sin embargo, advirtió que la situación internacional introduce una variable de incertidumbre para la economía boliviana.

“Entonces hemos ingresado en un escenario de alta dependencia de esta variable externa”, sostuvo.

Kafka también mencionó el contexto internacional y el comportamiento del precio del petróleo como factores que pueden incidir sobre el costo de los combustibles. En su análisis, las variaciones externas podrían trasladarse al mercado interno mientras se mantenga el mecanismo de indexación.

Respecto a las medidas que deberían acompañar el ajuste económico, el politólogo destacó la necesidad de mecanismos de protección para los sectores más vulnerables. Señaló que el Gobierno implementó medidas compensatorias y mencionó los incrementos destinados a personas adultas mayores y personas con discapacidad.

“Está también midiendo el impacto en estos sectores vulnerables que son los que han de sentir con mayor profundidad el costo de estas medidas”, afirmó.

Kafka también vinculó el retiro de la subvención a la gasolina con los compromisos asumidos por el Gobierno para acceder a financiamiento internacional. Señaló que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional reduce el margen de maniobra del Ejecutivo frente a la aplicación de estas medidas.

“Al haber aceptado el Gobierno boliviano los condicionamientos del Fondo Monetario Internacional para acceder al préstamo de 1.900 millones de dólares, el Gobierno boliviano está obligado en cierta medida a concretar el retiro de la subvención a la gasolina”, afirmó.

En el ámbito económico, Kafka sostuvo que Bolivia atraviesa una situación estructural que no se limita al precio de los combustibles. Mencionó el déficit fiscal, el agotamiento de las reservas internacionales y la reducción de las reservas de gas como factores que condicionan la capacidad del Estado para generar ingresos.

“Estamos atravesando una crisis estructural del modelo político y económico”, sostuvo.

El politólogo también cuestionó la forma en que el Gobierno comunica las medidas económicas a la población. Consideró que existe una falta de explicación sobre la magnitud de la crisis y las razones por las que se adoptan las decisiones.

“A la población se le pide paciencia, se le pide calma, se le pide sacrificio, pero no tiene correlato con las acciones gubernamentales”, afirmó.

En ese contexto, Kafka cuestionó las señales que, según su análisis, transmite el presidente Rodrigo Paz con sus desplazamientos al exterior y particularmente sus viajes a zonas de alto costo en Miami, señalando que estos hechos no guardarían relación con el pedido de sacrificio realizado a la población.

“Son señales muy negativas las que da el presidente”, sostuvo.

En el plano político, Kafka consideró que el escenario económico puede ser aprovechado por sectores de oposición para capitalizar el descontento generado por las medidas.

Señaló que, aunque el Gobierno no cuenta con una mayoría parlamentaria, ha logrado acuerdos que le permiten avanzar con leyes vinculadas a su política económica. Sin embargo, consideró que la oposición institucional no necesariamente tiene la misma fuerza social que mantiene el proyecto político asociado históricamente a Evo Morales.

Según Kafka, Morales continúa teniendo capacidad para capitalizar parte del descontento social debido a su influencia en el Trópico de Cochabamba y en municipios de esa región.

“Evo Morales tiene esas posibilidades”, afirmó el politólogo, al referirse a la posibilidad de que el expresidente aproveche políticamente el malestar generado por la crisis económica.

Kafka sostuvo además que el control territorial y político que Morales mantiene en el Chapare le proporciona capacidad de presión sobre las carreteras y sobre zonas consideradas estratégicas para la actividad económica nacional.

“Evo Morales es un factor capital en la política boliviana”, afirmó.

A su criterio, el expresidente continúa siendo uno de los principales referentes de oposición al Gobierno, aunque su margen de acción también estaría condicionado por factores internacionales y por los acuerdos asumidos por la actual administración.

Finalmente, Kafka señaló que Bolivia enfrenta un escenario complejo en el que confluyen el ajuste económico, la eliminación de subvenciones, los precios internacionales de los combustibles, las demandas sociales y la disputa política.

En ese escenario, consideró que el eventual retiro de la subvención a la gasolina será un momento de especial importancia, debido a que este combustible representa, según su análisis, casi el 80% del consumo, frente al 20% correspondiente al diésel.

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