En entrevista en el programa “De Primera Mano” de La Paz Media 96.7, el abogado Jorge Santistevan afirmó que en Bolivia existe “una paz latente” en relación al narcotráfico y advirtió que “cualquier rato levanta la chispa” si el Estado decide romper los supuestos vínculos tolerados entre poder y crimen organizado.
Según sostuvo, el problema radica en que los operativos se limitan a incautaciones: “agarran droga, desarticulan una fábrica o un laboratorio, pero no agarran a nadie importante”. A su juicio, mientras no se identifique y procese a las “cabezas de una mafia”, el Estado no recuperará plenamente el control territorial.
En ese contexto, recomendó fortalecer el rol militar en la lucha contra estas estructuras. “Las Fuerzas Armadas deben prepararlas, deben darles el apoyo para que se organicen y se preparen para luchar contra las mafias. La Policía no tiene capacidad”, señaló. Añadió que el Estado debe demostrar capacidad de disuasión, organizar un gabinete de crisis y activar cooperación internacional. “La ley no se negocia, se impone”, enfatizó.
Al referirse a México, indicó que el narcotráfico “representa a la vez una gran amenaza para la seguridad del Estado” y también “un gran soporte económico para los gobiernos”. Describió un “control pacífico, latente, consensuado” entre poder y mafia —“no me atacas ni yo te respondo”— y afirmó que cuando ese nexo se rompe “viene el enfrentamiento”.
En ese marco mencionó la versión sobre la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “Mencho”, y sostuvo que “el narcotráfico no para”, sino que se abre “una transición de las cabezas de las mafias”, en la que distintos líderes buscarán asumir el control. También señaló que existe presión de Estados Unidos sobre la presidenta Claudia Sheinbaum para desarticular estas organizaciones.
Santistevan concluyó que, si el Estado no actúa con firmeza institucional, el crimen organizado puede “desgastar” a las autoridades y a las instituciones.
