Tras su ampliado de emergencia, el transporte público decidió rechazar la invitación al diálogo enviada por el Gobierno y endurecer sus medidas de presión. “Ha llegado una invitación (…) donde no firma el presidente del Estado”, cuestionaron, al exigir que cualquier reunión sea con la “máxima autoridad” o con una comisión “responsable y seria” que tenga capacidad de resolver el conflicto.
Los dirigentes también ratificaron su postura de no dialogar con ciertas autoridades: “No queremos hablar más con el ministro de Hidrocarburos, peor con el presidente de YPFB”, afirmaron, reiterando además su pedido de destitución. Asimismo, anunciaron que enviarán una respuesta formal proponiendo que el encuentro se realice en instalaciones de la Federación Departamental de Choferes de La Paz y bajo sus condiciones.
En ese contexto, el sector determinó radicalizar sus protestas y avanzar hacia un paro indefinido a nivel departamental. “El bloqueo no se levanta (…) vamos con más fuerza”, señalaron, al instruir la masificación de puntos de bloqueo tanto en la ciudad como en rutas interprovinciales, en demanda de combustible de buena calidad.
