El presidente Rodrigo Paz anunció este sábado por la madrugada la declaratoria de estado de excepción en todo el territorio nacional, tras más de 50 días de bloqueos y movilizaciones. En un mensaje dirigido al país, sostuvo que el Gobierno agotó todas las instancias de diálogo antes de asumir la medida y afirmó que los sectores con demandas legítimas lograron acuerdos con el Ejecutivo. “La decisión más difícil fue dialogar antes que confrontar, buscar acuerdos antes de recurrir a medidas excepcionales”, señaló.
Paz aseguró que detrás de las protestas se infiltraron grupos que no buscaban resolver demandas sociales, sino promover una estrategia de desestabilización. “Lo que hoy enfrenta Bolivia es una estrategia organizada de desestabilización contra la democracia y un gobierno constituido”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que se trata de “un intento de golpe de Estado desde el narcoterrorismo contra un gobierno democráticamente elegido”, y denunció que desde el Chapare se convirtió “el bloqueo, la confrontación y el daño económico en herramienta de acción política”.
El mandatario explicó que el estado de excepción tiene el objetivo de restablecer la libre circulación y garantizar el abastecimiento de alimentos, combustibles, medicamentos y otros servicios esenciales. “Esto no es un estado de excepción para restringir la vida de la gente, es exactamente lo contrario, es para devolverle la libertad a la gente”, afirmó. Asimismo, instruyó a la Policía y a las Fuerzas Armadas ejecutar las acciones necesarias para recuperar las carreteras y advirtió que quienes persistan en bloqueos o actos de violencia “deberán asumir las consecuencias legales de sus actos”. Además, anunció la creación de una comisión especial para las provincias de La Paz y la convocatoria a un acuerdo nacional con actores políticos, sociales y productivos para construir una agenda de desarrollo y reconciliación.







