El Ministerio Público inició un proceso penal por homicidio tras el fallecimiento del soldado Reynaldo Javier el 8 de marzo en el río Rapirrán, zona fronteriza con Brasil. La necropsia legal determinó que la causa de muerte fue asfixia por inmersión, desmintiendo rumores en redes sociales sobre la supuesta extirpación de órganos internos.
El incidente ocurrió mientras el joven realizaba labores de limpieza de su indumentaria en el puesto militar Rosendo Rojas. A pesar del auxilio de sus compañeros, fue arrastrado por la corriente. Debido a la falta de centros médicos en territorio boliviano, el cuerpo fue trasladado a Río Branco en Brasil para un primer examen forense antes de su retorno a Cobija.
La familia del conscripto mantiene dudas sobre el estado del cadáver, atribuibles al proceso de embalsamamiento para su traslado. Las autoridades fiscales confirmaron que la integridad física del soldado está respaldada por peritos y continúan las diligencias con inspección ocular en el lugar de los hechos para esclarecer responsabilidades dentro del recinto militar.

