La situación en Cuba atraviesa un momento crítico marcado por apagones, protestas y una profunda crisis económica. El analista Eduardo Gamarra explicó que el escenario actual responde a factores históricos y estructurales, señalando que el país lleva “67 años bajo una dictadura” que dependió primero de la Unión Soviética y luego de Venezuela para sostener su economía.
Según el especialista, la crisis se ha profundizado por la falta de combustible, clave para la generación eléctrica. “Cuba va hacia los tres meses de bloqueo total (…) y está cerca al colapso”, afirmó, al detallar que la isla “depende totalmente del petróleo venezolano”. A esto se suma un contexto interno marcado por restricciones y control estatal. “Es una combinación” de aparato represivo y factores como el adoctrinamiento lo que explica la limitada reacción social, aunque recientes manifestaciones reflejan un creciente descontento.
Gamarra también advirtió que el escenario está influido por cambios geopolíticos. Señaló que la política de Donald Trump responde en parte a factores internos, como el peso de la comunidad cubano-americana en Florida, y que Cuba tiene más relevancia simbólica que económica. En ese contexto, indicó que se barajan salidas que no necesariamente implican una transición democrática inmediata: “hoy ya no estamos hablando de retornar a la democracia (…) sino de co-gobernar”.
El análisis también vincula la situación cubana con dinámicas internacionales más amplias, como el conflicto energético global y el rol de actores como Rusia y China. “Hoy todo es posible”, sostuvo, al advertir que incluso podrían darse acuerdos inesperados en el suministro de petróleo a la isla. Mientras tanto, la crisis interna —marcada por escasez, deterioro de servicios y protestas— configura un escenario que el experto define como “una crisis ya humanitaria dentro de la isla”.
