Jaime Bravo sostuvo que el tipo de cambio flexible debe ir acompañado de financiamiento externo, devolución de dólares a los ahorristas y un pacto entre el Estado, el sector privado y la sociedad para recuperar la confianza en la economía.
La implementación del tipo de cambio flexible constituye un paso importante para la economía boliviana, pero no será suficiente si no está acompañada de medidas estructurales que devuelvan la confianza a los mercados y a la población. Así lo afirmó el financista Jaime Bravo, quien consideró que el país necesita una estrategia integral para recuperar la estabilidad económica.
Durante una entrevista en De Primera Mano, Bravo señaló que el nuevo esquema cambiario debe complementarse con financiamiento de organismos internacionales, el fortalecimiento de las reservas y la devolución de dólares a los ahorristas. «Para que haya certezas no es una medida única, tiene que ser un conjunto de políticas y acciones», sostuvo.
En ese contexto, afirmó que el Estado debe asumir un nuevo rol para facilitar el crecimiento de los sectores productivos y reducir el déficit fiscal. «El Estado tiene que convertirse en un facilitador estratégico de los sectores productivos reales de la economía», remarcó, al tiempo de señalar que también es necesario alcanzar un acuerdo entre el Gobierno, empresarios, trabajadores y movimientos sociales para evitar conflictos que afecten la actividad económica. «No es un momento de hacer bloqueos, no es un momento de hacer huelgas», agregó.
Respecto a la deuda pública, explicó que recurrir a nuevos créditos para pagar obligaciones anteriores forma parte de la gestión financiera, aunque aclaró que esta práctica solo resulta sostenible cuando existe un plan para generar mayores ingresos. «Lo habitual no quiere decir que sea correcto. Es correcto cuando tienes un objetivo claro de largo plazo», manifestó.
Sobre el nuevo régimen cambiario, Bravo sostuvo que el antiguo tipo de cambio oficial de Bs 6,96 había dejado de reflejar la realidad del mercado, por lo que la flexibilización era necesaria para transparentar las operaciones. Sin embargo, advirtió que el sistema financiero debe contar con suficientes dólares para garantizar la devolución de depósitos y evitar que la población vuelva a acudir a mercados paralelos.
En relación con la inflación, indicó que gran parte del incremento de precios ya fue absorbido durante los últimos años debido al encarecimiento del dólar en el mercado informal, aunque reconoció que algunos sectores industriales podrían trasladar nuevos costos a los consumidores por el ajuste en el tipo de cambio y las tarifas de electricidad.
Finalmente, el financista sostuvo que Bolivia debe avanzar hacia un modelo económico que genere seguridad jurídica, incentive la inversión privada y fortalezca la producción nacional. «Lo más importante es alcanzar un nuevo piso de estabilidad económica. Cuando hay plata en el bolsillo, la vida es más fácil y más tranquila», concluyó.
