Bolivia llegó a 34.000 hectáreas de coca en 2024, frente a las 22.000 permitidas por ley. El nuevo reporte permitirá conocer cómo cerró la superficie cultivada durante el último año del gobierno del Movimiento Al Socialismo.
La superficie de cultivos de coca que supera el límite legal en Bolivia aumentó de manera sostenida entre 2022 y 2024, según las tres últimas mediciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. El excedente pasó del 35,9% en 2022 al 40,9% en 2023 y alcanzó el 54,5% en 2024.
En términos de superficie, Bolivia pasó de 29.900 hectáreas de coca en 2022 a 31.000 en 2023 y 34.000 en 2024, frente a las 22.000 hectáreas autorizadas por la Ley 906.
El crecimiento también se aceleró. Entre 2022 y 2023 los cultivos aumentaron 3,7%, mientras que entre 2023 y 2024 el incremento llegó al 9,7%. En dos años, la superficie cultivada se expandió 13,7% y sumó 4.100 hectáreas adicionales.
De las 34.000 hectáreas registradas en 2024, 12.000 se encontraban por encima del límite legal. En 2022 el excedente era de 7.900 hectáreas y en 2023 llegó a 9.000.
El informe correspondiente a 2024 fue presentado el 15 de diciembre de 2025. Ahora, la Unodc entregará este martes 8 de septiembre, en instalaciones de la Cancillería, el reporte correspondiente a 2025, elaborado con apoyo de la Unión Europea.
La nueva medición permitirá conocer cómo cerró la superficie de cultivos de coca durante el último año de gestión del Movimiento Al Socialismo y establecer si la tendencia registrada hasta 2024 continuó o comenzó a revertirse.
Durante los gobiernos del Movimiento Al Socialismo se aplicó un modelo de racionalización y erradicación concertada de cultivos de coca, con participación de las organizaciones productoras. En 2017, además, fue promulgada la Ley 906, que elevó de 12.000 a 22.000 hectáreas el límite legal de cultivos, con 14.300 hectáreas asignadas a La Paz y 7.700 a Cochabamba.
Ante la brecha entre la superficie cultivada y la demanda legal de la hoja de coca, el Gobierno de Rodrigo Paz planteó tres estudios destinados a actualizar la información sobre el mercado legal, la productividad de las regiones productoras y la conversión de hoja de coca en cocaína.
“Uno de esos es un estudio del mercado del consumo legal de la hoja de coca; el segundo es un estudio de conversión de coca a cocaína y el tercero, un estudio de la productividad de las diferentes regiones”, explicó el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano.
Los estudios permitirán contrastar la producción de hoja de coca con la demanda destinada al consumo tradicional y otros usos permitidos. La medición de productividad buscará establecer el rendimiento de las distintas regiones, mientras que el estudio de conversión determinará cuánta hoja se requiere para obtener cocaína.
El mercado legal también registra diferencias entre departamentos. Santa Cruz, por ejemplo, recibió en 2024 un total de 10.884 toneladas de coca autorizada, equivalente al 36,7% de las 29.636 toneladas comercializadas en Bolivia ese año.
Entre 2022 y 2024, Santa Cruz recibió 29.627 toneladas, que representan el 37,5% del volumen nacional. Solo entre 2023 y 2024, el volumen destinado al mercado cruceño aumentó 17,1%.
Propuestas sobre la hoja de coca
Los nuevos datos serán conocidos en medio de propuestas para modificar la normativa relacionada con la hoja de coca.
Productores de los Yungas plantean convocar a un referéndum para que la población defina qué hoja de coca debe ser destinada al consumo legal en Bolivia, entre la producida en los Yungas y la procedente del trópico de Cochabamba.
En paralelo, el diputado de Libre y representante de productores yungueños Armin Lluta impulsa una nueva normativa para reemplazar la Ley 906, a la que considera “obsoleta”. El proyecto se encuentra en proceso de socialización.
A nivel regional, en 2024 Colombia, Perú y Bolivia concentraron 384.755 hectáreas de cultivos de coca. Colombia registró 261.000 hectáreas, Perú 89.755 y Bolivia 34.000, de acuerdo con los datos citados.
El informe de la Unodc que será presentado este martes permitirá añadir una nueva medición a esta evolución y establecer si la superficie cultivada en Bolivia continuó creciendo después de las 34.000 hectáreas registradas en 2024.
