El economista planteó mantener temporalmente el apoyo al transporte público, pequeños productores y vehículos de baja gama mediante un sistema de tokens, mientras el resto de los consumidores pagaría un precio vinculado a una banda de estabilización.
En el programa “De Primera Mano”, el economista Gonzalo Chávez planteó una alternativa para modificar de manera gradual la política de subvención a los combustibles, en medio de la crisis energética y las dificultades de abastecimiento que atraviesa Bolivia.
Chávez sostuvo que el país necesita dejar atrás una subvención generalizada y pasar a un sistema que beneficie de manera directa a los sectores que realmente requieren apoyo.
“Tenemos que diferenciar esos mercados coyunturalmente”, afirmó el economista, al explicar que la subvención no debería beneficiar de la misma manera a grandes empresas y consumidores con mayor capacidad económica que a transportistas y pequeños productores.
Como parte de su propuesta, planteó la creación de un “token de energía”, similar a los megas de un teléfono celular, que sería asignado mensualmente a determinados beneficiarios y utilizado exclusivamente para la compra de diésel y gasolina.
“Es como tus megas en tu celular, te llega todos los meses y no lo puedes vender, no lo puedes transferir, sólo te sirve para comprar diésel y gasolina”, explicó.
Según Chávez, el beneficio podría estar dirigido al transporte público, vehículos pequeños y pequeños productores, utilizando información del registro vehicular y del carnet de identidad para establecer quiénes accederían al apoyo.
El economista también planteó mecanismos para evitar la reventa del combustible subsidiado. Señaló que los tokens podrían utilizarse para obtener descuentos en otros servicios, como electricidad, agua y GLP, o incluso convertirse en dinero, con el objetivo de reducir los incentivos para comercializar ilegalmente la gasolina o el diésel.
“De esa manera evitas el arbitraje”, sostuvo.
Chávez consideró que la eliminación total de la subvención debe ser un objetivo de largo plazo, pero advirtió que hacerlo de manera inmediata podría generar un fuerte impacto social y económico.
“La solución por supuesto de largo plazo es que no haya subvenciones pero eso en una situación tan crítica como la boliviana con tantos problemas sociales es muy difícil”, afirmó.
Además, propuso establecer bandas de precios para los hidrocarburos y para el tipo de cambio, acompañadas de fondos de estabilización que permitan reducir el impacto de las variaciones internacionales.
El economista señaló que la propuesta debe formar parte de un paquete más amplio que incluya reformas en YPFB, cambios en la normativa de hidrocarburos y mayores inversiones para generar nuevos ingresos de dólares.
“Tenemos que dejar de pensar de manera bipolar que o la solución es totalmente el mercado o totalmente el subsidio y utilizar la inteligencia colectiva”, manifestó.
