La familia de Javier Charcas, soldado de 19 años de Potosí, exige justicia tras recibir su cuerpo en condiciones inquietantes: entregado cuatro días después de su muerte, dentro de un ataúd sellado, sin ojos ni riñones.
Javier Charcas falleció el 8 de marzo mientras cumplía su servicio militar en un puesto del municipio de Bella Flor, Pando. Según sus familiares, al recibir el cuerpo del joven encontraron que faltaban sus ojos y riñones.
La hermana del joven relató que, pese a que solicitaron abrir el ataúd, inicialmente las autoridades militares se negaron. “Mi hermano era jovencito, ha ido a servir a la patria. Solo queremos saber cómo ha muerto, que se diga la verdad”, reclamó.
La madre y la hermana indicaron que un comandante militar los citó en La Paz para entregar una indemnización, pero insisten en conocer las circunstancias reales de la muerte de Javier.
Según la información preliminar de la Policía, el conscripto realizaba labores de limpieza en el puesto militar adelantado San Francisco cuando habría ocurrido un ahogamiento en un río cercano. Otros conscriptos lo rescataron y lo trasladaron a una posta sanitaria en Capixaba, Brasil, donde se confirmó que ya no presentaba signos vitales. Posteriormente, su cuerpo fue trasladado nuevamente a Bolivia.
Ante estos hechos, la Defensoría del Pueblo en Pando abrió una investigación de oficio para esclarecer el caso y determinar las causas de la muerte del soldado.
