A tan solo un mes de las elecciones generales del 17 de agosto, Bolivia vive una creciente tensión política tras las declaraciones del expresidente Evo Morales, quien advirtió que si no se le permite participar en los comicios, estos podrían no realizarse. “Si no estamos en la contienda, no hay elecciones, no hay miedo, ahí van a ver”, dijo Morales durante un encuentro del evismo en Lauca Ñ.
Las palabras del líder cocalero reavivan el conflicto interno en el Movimiento Al Socialismo (MAS), donde los sectores afines al presidente Luis Arce han salido al frente, acusando a Morales de promover la desestabilización y cuestionando incluso su estado de salud mental.
Amenazas reiteradas
No es la primera vez que Morales lanza este tipo de advertencias. Desde marzo, ha sugerido que su inhabilitación podría derivar en una “convulsión social”. A esta narrativa se sumó recientemente Ruth Nina, quien durante el mismo ampliado advirtió: “El 17 de agosto, en vez de contar votos, van a contar muertos”.
Estas declaraciones surgen pese a que existen fallos constitucionales que impiden su postulación: la sentencia 0007/2025, la 1010/2023-S4, y el auto 0083/2024, que limitan las reelecciones consecutivas. No obstante, Morales insiste en que su exclusión es un ataque a la democracia y que él representa la voluntad de la “Bolivia profunda”.
Arcistas al contraataque
Desde el bloque arcista, las reacciones han sido contundentes. Vidal Gómez, portavoz del Pacto de Unidad, afirmó que Morales está motivado por una “obsesión de poder” y sugirió que podría estar atravesando un deterioro en su salud mental. “No le interesa la vida de los bolivianos ni la estabilidad del país”, sentenció.
Gómez acusó además a Morales de aliarse con sectores de la derecha para bloquear la gestión del actual gobierno, denunciando que sus legisladores boicotean la aprobación de créditos internacionales en la Asamblea Legislativa.
El TSE responde
Frente a las amenazas, el vocal del Tribunal Supremo Electoral, Tahuichi Tahuichi, advirtió que cualquier intento de sabotaje al proceso electoral será sancionado penalmente, con penas de dos a cinco años de cárcel. “Nadie puede obstaculizar un proceso democrático sin consecuencias legales”, afirmó.
El TSE ratificó su compromiso de llevar adelante las elecciones conforme al cronograma, asegurando su independencia y neutralidad.
Enfrentamientos y clima de violencia
La polarización también se trasladó a las calles. En Yapacaní (Santa Cruz), se reportaron enfrentamientos entre simpatizantes de Morales y seguidores de Andrónico Rodríguez, quien iniciaba su campaña en esa región. El saldo: varios heridos y daños materiales.
Rechazo desde otros frentes
Diversos actores políticos también se han pronunciado en defensa del proceso electoral y en rechazo a las amenazas del evismo. Entre ellos figuran:
- Susana Bejarano, candidata a senadora por La Paz (alianza Popular)
- Branko Marinkovic, candidato a senador por Santa Cruz (alianza Libertad)
- Soledad Chapetón, candidata a senadora por La Paz (alianza Unidad)
- Claudia Mallón, candidata a senadora por Cochabamba (APB – Súmate)
Todos ellos han pedido a las autoridades electorales garantizar comicios seguros, transparentes y libres de presiones.
¿Están en riesgo las elecciones?
A pesar de la escalada de tensiones, tanto el gobierno como el TSE aseguran que las elecciones del 17 de agosto se llevarán adelante sin contratiempos. Sin embargo, las constantes amenazas de Morales y su intento por volver al poder por cuarta vez, pese a las restricciones legales, plantean serias interrogantes sobre el clima democrático del país.

