El analista económico Jaime Bravo advirtió que Bolivia atraviesa una situación marcada por la inflación, la escasez de divisas y el incremento de los costos vinculados a los hidrocarburos, factores que —según explicó— terminan repercutiendo en el bolsillo de las familias.
Bravo señaló que el país arrastra una “crisis de balanza de pagos”, debido a que “gasta más dólares de los que puede generar”. Explicó que esta situación repercute en los precios porque buena parte de las cadenas productivas nacionales dependen de bienes o servicios importados.
Sobre el tipo de cambio flexible, sostuvo que la medida busca encontrar un precio de mercado para el dólar, pero advirtió que la devaluación puede generar un “traspaso de precios” hacia la economía interna.
En cuanto al incremento del precio del diésel para grandes consumidores, Bravo consideró que la medida puede elevar los costos de la cadena logística. “Cada que interviene, por ejemplo, transporte que tiene que comprar diésel a 18 bolivianos (…) esto va a ser incorporado en cierta medida al usuario final”, afirmó.
El analista aclaró que esto no necesariamente significaría una inflación descontrolada, aunque sí anticipó un incremento de precios. “Sí, va a haber un incremento en precios, hay que medir hasta dónde puede llegar”, señaló, planteando además la necesidad de medidas de protección para los sectores con menores ingresos.
Entre sus propuestas, Bravo planteó “una reingeniería total” de YPFB, acompañada de un esquema de gobierno corporativo y mayor institucionalidad. También propuso transparentar las fórmulas de precios, apoyar al transporte público y establecer transferencias directas temporales para los sectores que más lo necesiten.
Sobre la inflación, sostuvo que el escenario sigue siendo inestable y advirtió que podría superar las previsiones oficiales si no se aplican mecanismos de control. “Si no se controla eso, probablemente la inflación siga subiendo”, afirmó.
Finalmente, Bravo consideró que Bolivia necesita reducir el déficit fiscal, mejorar la gestión pública y generar condiciones para atraer inversiones. A su juicio, el objetivo debería ser “restablecer un orden económico” y avanzar hacia un nuevo piso de estabilidad, empleo y crecimiento.
