El exministro de Gobierno, Carlos Romero, afirmó en el programa “De Primera Mano” que el narcotráfico en la región ha evolucionado hacia estructuras más complejas y transnacionales, con Bolivia involucrada en dinámicas cada vez más sofisticadas de procesamiento y tráfico de drogas.
Romero señaló que los recientes casos de incautaciones en Chile y Brasil evidencian nuevas modalidades del crimen organizado. “Se habla de incautaciones récord… en ambos casos el modo operandi es el mismo”, explicó, en referencia al uso de técnicas industriales para ocultar droga en cargamentos de madera.
El exministro detalló el procedimiento técnico que, según explicó, estaría detrás de estos casos. “Se somete la madera a una alta temperatura… en un horno industrial para succionar la humedad de la madera y en vez de la humedad introducir droga en estado líquido”, señaló. Añadió que este método permitiría incorporar cocaína o ketamina en la estructura de la madera mediante procesos químicos difíciles de detectar.
En esa línea, sostuvo que estas organizaciones criminales han desarrollado innovaciones constantes para evadir controles. “Es un procedimiento típicamente colombiano”, afirmó, al referirse al origen de este tipo de técnicas, según su análisis.
Romero también sostuvo que el narcotráfico “se ha convertido en un problema en el mundo desde la década de los sesentas” y advirtió que las organizaciones criminales “nunca han sido desarticuladas”, sino que se adaptan y se reubican frente a la presión estatal.
En ese contexto, afirmó que Bolivia habría dejado de ser únicamente un país de tránsito. “Bolivia es en este momento un epicentro… un hub donde se está procesando la droga”, dijo, al advertir además la posible presencia de “empresas fachadas” y el ingreso de insumos ilícitos desde países vecinos.
Romero también cuestionó la capacidad de respuesta institucional frente a estas redes. “El Estado boliviano en los últimos años está totalmente rebasado”, señaló, al describir la expansión de rutas del narcotráfico por vía aérea, terrestre y fluvial.
Asimismo, planteó la necesidad de un abordaje integral del fenómeno criminal. “Lo que hay que hacer es trabajar toda la cadena”, sostuvo, proponiendo la intervención coordinada de la policía, aduana, Ministerio Público y la Unidad de Investigaciones Financieras para seguir el flujo del dinero ilícito.
Finalmente, remarcó que se trata de un problema transnacional que requiere cooperación internacional. “Hay que tratarlo integralmente”, concluyó, al advertir que el fenómeno supera las fronteras y las capacidades individuales de los Estados.
