Promesas de empleo como guardias de seguridad, obreros o cocineros eran utilizadas para reclutar a ciudadanos bolivianos en situación de vulnerabilidad. La Fiscalía y la Felcc investigan una presunta red internacional de trata de personas que habría enviado al menos 16 connacionales al conflicto entre Rusia y Ucrania.
Las investigaciones de la Fiscalía y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) revelan un presunto esquema de captación que ofrecía empleos civiles en Rusia para reclutar bolivianos y trasladarlos posteriormente a zonas de combate en la guerra entre Rusia y Ucrania.
De acuerdo con las pesquisas, los reclutados abandonaban el país convencidos de que trabajarían como guardias de seguridad, obreros o cocineros. Sin embargo, tras arribar a territorio ruso, presuntamente les retenían los pasaportes, les hacían firmar contratos en un idioma que no comprendían y eran sometidos a entrenamiento militar antes de ser enviados al frente de batalla.
La investigación dio un giro esta semana con varios operativos ejecutados en Santa Cruz, donde la Felcc y el Ministerio Público aprehendieron a cuatro familiares de Amador M., identificado como uno de los principales presuntos reclutadores.
Los allanamientos se realizaron en distintos sectores de la capital cruceña, mientras que un operativo previo permitió la captura de otro familiar del principal investigado durante las tareas para ubicar al sospechoso.
El comandante de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, informó que las investigaciones establecieron que al menos 16 ciudadanos bolivianos salieron del país mediante este mecanismo, motivo por el cual el caso es investigado por el presunto delito de trata de personas.
Asimismo, indicó que, pese a las gestiones diplomáticas, Bolivia aún no recibió información oficial de las autoridades rusas sobre la situación de los connacionales.
Por su parte, la fiscal superior en Razón de Género, Alejandra Rocha Villarroel, informó que existen tres investigaciones abiertas en Santa Cruz. La primera comenzó en mayo, la segunda este mes y una tercera se inició tras denuncias provenientes de la comunidad Rincón de Palometas, en el municipio de Rosa del Sara.
Según la autoridad, las tres causas involucran inicialmente a 16 presuntas víctimas, aunque el número podría aumentar conforme avancen las entrevistas y la recolección de evidencias.
Las pesquisas identifican a Rincón de Palometas como uno de los principales puntos de captación. Los investigadores sostienen que alrededor de diez personas de esa comunidad habrían viajado bajo falsas ofertas laborales, mientras que otros reclutados salieron desde Santa Cruz de la Sierra, Montero y municipios cercanos.
Las estimaciones preliminares elevan a cerca de 30 el número de bolivianos que podrían haber seguido rutas similares.
El caso guarda similitud con investigaciones desarrolladas por la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) y la organización Truth Hounds, que documentaron redes dedicadas al reclutamiento de extranjeros para el Ejército ruso.
Según esos informes, los intermediarios buscan personas en situación económica vulnerable, ofrecen empleos civiles, cubren gastos de viaje y documentación y, una vez en Rusia, las incorporan a instalaciones militares donde firman contratos redactados en ruso y pierden el control de sus documentos de identidad.
Documentación revisada por EL DEBER incluye contratos de seguridad, invitaciones culturales, formularios militares, seguros médicos, fotografías con armas y conversaciones vinculadas con pagos y procesos de reclutamiento.
La investigación también permitió reconstruir parte del recorrido utilizado por la organización. En uno de los casos, un ciudadano boliviano salió desde Viru Viru con destino a Bogotá, luego viajó a Ciudad de México, continuó hacia Estambul y finalmente llegó a Kazán, en Rusia.
De acuerdo con testimonios de familiares, los intermediarios financiaban pasaportes, pasajes, exámenes médicos y otros trámites migratorios, montos que posteriormente exigían devolver a quienes intentaban abandonar el país.
Las autoridades también identificaron plataformas digitales donde se promocionaban estas ofertas, prometiendo salarios elevados, gestión de visas y transporte internacional. Algunas publicaciones incluso ofrecían recompensas económicas por captar nuevos postulantes, un elemento que fortalece la hipótesis de una estructura organizada de reclutamiento.
Mientras la Cancillería activó mecanismos de asistencia consular mediante la Embajada de Bolivia en Moscú, las investigaciones continúan para establecer el alcance de la presunta red internacional y la situación de los ciudadanos bolivianos que permanecen en territorio ruso. Vía// El Deber
