El canciller Fernando Aramayo participó en Washington en una reunión ministerial convocada por el Departamento de Estado de Estados Unidos para abordar el denominado «resurgimiento del terrorismo político de extrema izquierda», encuentro que reunió a representantes de más de 60 países.
La cita fue presidida por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y tuvo como objetivo coordinar acciones conjuntas para fortalecer la cooperación internacional frente a organizaciones que, según Washington, recurren a la violencia para desestabilizar a los Estados.
A través de un comunicado, la Cancillería boliviana informó que el país ratificó su posición de rechazo a cualquier intento de vulnerar el orden constitucional mediante actos violentos.«Bolivia reafirma que todo intento de quebrantar el orden constitucional mediante acciones terroristas o de violencia, financiadas por el crimen transnacional, constituye una amenaza para nuestra democracia y para la estabilidad regional.»
Durante la apertura del encuentro, Rubio afirmó que este tipo de organizaciones representan una amenaza transnacional y sostuvo que actúan bajo distintas corrientes ideológicas.
«Es una amenaza real y transnacional que ha existido durante décadas, pero que ahora experimenta un resurgimiento.»
Según el Departamento de Estado, la reunión analizó mecanismos para reforzar la cooperación internacional, cerrar vacíos de seguridad y fortalecer las capacidades de respuesta frente a grupos que, de acuerdo con la posición estadounidense, atacan infraestructura crítica, autoridades y sistemas políticos en distintas regiones del mundo.
