Fernando Romero afirmó que el nuevo tipo de cambio beneficia a los exportadores, pero presiona la inflación, encarece las importaciones y afecta el bolsillo de la población. Considera que la estabilidad dependerá de financiamiento externo y de reformas estructurales.
El economista Fernando Romero advirtió que la cotización oficial del dólar flexible continuará en ascenso mientras Bolivia no incremente la disponibilidad de divisas, escenario que, según afirmó, ejercerá mayor presión sobre la inflación y el costo de vida de la población.
En entrevista con el programa De Primera Mano, Romero señaló que la nueva cotización oficial de Bs 10,70 para la compra y Bs 10,80 para la venta refleja la persistente escasez de dólares en el sistema financiero.
«El tipo de cambio oficial ha llegado a 10, 70 para la compra y 10, 80 para la venta, un pico que no ha tocado techo y que sigue ascendiendo mientras exista escasez de divisas», afirmó.
El analista explicó que el nuevo esquema cambiario genera efectos distintos según el sector económico. Indicó que los exportadores obtendrán mayores ingresos y competitividad al convertir sus dólares a un tipo de cambio más alto, mientras que los importadores y quienes mantienen obligaciones en moneda extranjera enfrentarán mayores costos.
«Va a haber ganadores y perdedores. Los exportadores son los ganadores porque van a generar mayores recursos; los perdedores serán los importadores y quienes tengan deudas o compromisos en moneda norteamericana», sostuvo.
Romero consideró que la flexibilización cambiaria era una medida necesaria, aunque cuestionó el momento en que fue implementada, tras un periodo de bloqueos y en medio de una economía en recesión.
«Comparto que es una medida positiva en términos generales, pero no sé si era el mejor momento. Después de casi 60 días de bloqueos y una economía recesiva», señaló.
Asimismo, advirtió que el nuevo régimen cambiario, por sí solo, no resolverá la escasez de dólares. «Mientras no exista liquidez, es decir, no haya dólares en la economía boliviana, el tipo de cambio oficial va a seguir subiendo y puede generar mayores presiones inflacionarias», indicó.
El economista sostuvo que la medida solo podrá estabilizarse si el país recibe financiamiento externo que incremente la oferta de divisas. En ese contexto, mencionó la posibilidad de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
«Yo estimo que están concretando algún apoyo financiero. Sin liquidez esa medida se va a quedar por sí sola y va a seguir disparándose el dólar», afirmó.
A su juicio, el principal problema es estructural, debido a que Bolivia no genera suficientes dólares mediante exportaciones ni atrae inversión extranjera.
«Bolivia no genera dólares, tampoco los atrae. Tenemos una economía que gasta entre 40 y 50 millones de dólares por semana, una cantidad muy grande que cada vez es más complicado cubrir», explicó.
Respecto a la propuesta de algunos sectores gremiales de restablecer un tipo de cambio fijo, Romero consideró que esa alternativa representaría un retroceso.
«Sería un retroceso económico y político. Hay que buscar puntos intermedios y evitar retroceder porque no sería nada bueno», manifestó.
No obstante, planteó que el Gobierno intervenga para evitar una mayor volatilidad del mercado cambiario. Según indicó, si se logra equilibrar la oferta y la demanda de dólares mediante financiamiento externo, el tipo de cambio podría estabilizarse.
«Si se equilibran algo la oferta y la demanda, el dólar se puede estabilizar entre 10 y 11 bolivianos», afirmó.
Romero también alertó que la aplicación futura del precio internacional a los combustibles, prevista para 2027, podría incrementar aún más los costos de producción y transporte, especialmente si continúan aumentando las cotizaciones internacionales del petróleo.
Finalmente, advirtió que, de mantenerse la actual tendencia, el país podría cerrar 2026 con una economía más debilitada.
«Si no se estabiliza el mercado cambiario, los precios van a seguir subiendo y a fin de año mucho más. Es fundamental buscar cooperación internacional, porque si dejamos que el dólar fluctúe libremente, va a tender a subir», concluyó.
