En el programa De Primera Mano de La Paz Media 96.7, el politólogo Marcelo Arequipa evaluó el escenario de conflictos y movilizaciones en Bolivia y planteó la necesidad de “puentes de diálogo y de negociación” como vía de salida, además de un “reinicio político” que permita reencaminar la gestión pública en medio de la tensión social.
Arequipa sostuvo que el país requiere priorizar una salida “no violenta”, advirtiendo que “hay algunos que apuestan más por el caos y no son necesariamente actores que están en la protesta, sino que hay también actores oficialistas que están apostando por la teoría del caos”. En ese marco, remarcó la importancia de “empezar a construir esos puentes de diálogo y de negociación”.
El analista señaló que el momento político debería involucrar a las principales instancias del Estado, especialmente al Legislativo. “Este es el momento en el que el legislativo debería tomar la iniciativa política para buscar una resolución a los problemas que vivimos”, afirmó, mencionando a las máximas autoridades del Estado y a los presidentes de ambas cámaras.
Sin embargo, observó poca articulación política: “lo único que estás demostrando hasta ahora (…) es que no están dispuestos a sufrir otra derrota frente a los sectores movilizados, especialmente la COB, y entonces están reaccionando”, dijo, cuestionando la falta de iniciativa estatal frente a los conflictos.
En relación a los hallazgos de dinero en distintos operativos policiales vinculados a movilizaciones, Arequipa pidió cautela y más información antes de conclusiones definitivas. Sobre un caso específico, señaló: “se ha detenido alguien en un alojamiento con dinero, y ese había sido un dirigente social”, agregando que “necesitamos un poquito más de información (…) la ruta del hilo conductor”.
También advirtió que la falta de información completa abre espacio a interpretaciones: “cada uno puede construir una película sobre eso, pero necesitamos un poquito más de información (…) en las redes sociales, peor todavía”.
En su análisis, Arequipa vinculó el actual escenario con una acumulación de conflictos en los últimos meses. Mencionó el impacto de la crisis del combustible y otros episodios recientes, señalando que “el hilo conductor tiene que ver con la famosa gasolina basura”, hecho que —según dijo— ha mantenido la tensión social.
En ese contexto, identificó la reactivación de distintos sectores sociales en las protestas, entre ellos la COB, además de maestros, transportistas y otros actores movilizados. También mencionó que se ha observado presencia de sectores como las Bartolinas y los Ponchos Rojos, así como la presencia de la Fabriles en algunas movilizaciones. En ese marco, Arequipa añadió que el actual escenario político incluso estaría generando efectos sobre el expresidente Evo Morales, al señalar que “le estás regalando a Evo Morales en bandeja de plata un capital político que yo estoy segurísimo que Evo no lo tiene”, en referencia al impacto político de las movilizaciones en curso.
Asimismo, recordó que estas dinámicas sociales se dan en un contexto donde, según su análisis, “Bolivia es un país con un Estado débil y una sociedad civil fuerte y bien organizada y movilizada”.
Arequipa cuestionó la estrategia comunicacional del Gobierno, señalando contradicciones en el discurso oficial: “¿cuál es la estrategia política? (…) lo que tienes más bien es una desastrosa gestión comunicacional”, afirmó.
Añadió que la falta de una línea clara ha permitido la circulación de versiones contradictorias sobre temas como estado de excepción, medidas de seguridad o propuestas institucionales: “no existe un hilo conductor en la comunicación, simple y llanamente porque no existe una estrategia política adecuada”.
Consultado sobre liderazgos capaces de encaminar un proceso de diálogo, sostuvo que no identifica actualmente una figura con esa capacidad y planteó la posibilidad de un ajuste político más amplio.
“Lo enfocaría desde el plano de hacer una suerte de reinicio político”, afirmó, señalando que un cambio de gabinete podría servir como mecanismo de “oxigenación” institucional.
En esa línea, advirtió también sobre el deterioro de la imagen presidencial en la percepción pública: “haber subido 30 puntos en reprobación en la imagen del presidente (…) es una alerta”.
Finalmente, remarcó que el manejo del conflicto debe evitar la escalada: “lo que tiene que hacer el presidente es empezar a hacer saltar los fusibles”, en referencia a la responsabilidad de autoridades intermedias para contener la presión política.
El entrevistador cerró el programa expresando expectativas de una reducción de la tensión social en el país y la posibilidad de una salida dialogada a los conflictos.
