El presidente planteó avanzar en las leyes de hidrocarburos, minería e inversiones y afirmó que estas deben estar acompañadas por una reforma constitucional. También defendió el modelo 50-50 y una futura transición hacia un sistema federal.
El presidente Rodrigo Paz afirmó que la aprobación de nuevas leyes para los sectores de hidrocarburos, minería e inversiones debe estar acompañada por una reforma de la Constitución, al considerar que las actuales reglas limitan las posibilidades de desarrollo económico del país.
Durante la inauguración de la 9ª Feria Internacional La Paz Expone 2026, Paz señaló que su Gobierno trabaja en un paquete de normas que considera prioritarias y pidió al Parlamento asumir un rol central en su tratamiento.
“Para La Paz, los paceños tienen que pelear por esa ley que les va a cambiar el destino por los recursos, pero también tienen que pelear por su ley de minería y también la ley de inversiones”, afirmó.
El mandatario destacó especialmente el potencial hidrocarburífero del norte de La Paz y sostuvo que el departamento debe beneficiarse de las regalías que genere la explotación de sus recursos.
En esa línea, cuestionó decisiones políticas adoptadas en el pasado que, según afirmó, frenaron el desarrollo hidrocarburífero en el norte paceño. También sostuvo que el departamento cuenta con importantes recursos mineros que podrían generar mayores ingresos y oportunidades.
Paz comparó la actividad minera de Bolivia con la de países vecinos y atribuyó la diferencia a las normas que, según dijo, restringen el desarrollo y la inversión.
Respecto a la Ley de Inversiones, el presidente remarcó que su aprobación por sí sola no sería suficiente si no se modifican determinadas disposiciones constitucionales.
“Hay leyes que por mucho se aprueben, si la Constitución no se reforma, de nada sirve tener una ley de inversiones que no está respaldada por una Constitución. Eso se tiene que hacer en el corto plazo”, sostuvo.
El mandatario informó que el Gobierno amplió el diálogo con las diferentes fuerzas políticas para avanzar en la reforma constitucional y señaló que el Parlamento deberá debatir las normas destinadas a potenciar las capacidades productivas de los departamentos.
Paz también defendió el modelo denominado 50-50, mediante el cual plantea profundizar las autonomías y otorgar una mayor participación a las regiones en los recursos y decisiones relacionadas con su desarrollo.
“Por eso hemos apostado por el 50-50”, afirmó.
El presidente vinculó esta propuesta con una visión de largo plazo hacia un modelo federal. “En el futuro, por lo menos lo que uno cree, Bolivia será un mejor país si entra dentro del ciclo federal”, señaló.
En su discurso, además, destacó el potencial estratégico de La Paz para convertirse en un eje de conexión comercial entre el occidente del país, otras regiones y mercados internacionales.
En ese contexto, anunció una inversión de más de Bs 17.000 millones durante los próximos cinco años en carreteras, puentes y otras obras destinadas a conectar al departamento con otras regiones.
También mencionó la aprobación de $us 92,5 millones para fortalecer la carretera Santa Bárbara-Caranavi, además de otras conexiones hacia el norte paceño.
El mandatario también se refirió al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y sostuvo que los recursos permitirán contribuir a la estabilización económica y facilitar el acceso a financiamiento de organismos internacionales como la CAF, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.
Paz afirmó que estos recursos deben orientarse a proyectos y obras que permitan generar desarrollo y no únicamente al pago de salarios.
En otro punto de su discurso, defendió el proceso de sinceramiento de los precios de los combustibles y sostuvo que Bolivia debe construir una economía basada en cifras que reflejen su realidad.
“La palabra asincerar no existe en el diccionario, pero existe en el pueblo”, afirmó.
Finalmente, Paz advirtió sobre posibles intentos de afectar la estabilidad política del país y aseguró que durante este año se intentó generar un golpe.
“Este año han intentado darle un golpe a Bolivia. Y no estamos lejos de que quieran generar otro sismo político estructural en nuestra democracia y en nuestra Constitución”, sostuvo.
El presidente afirmó que el objetivo de su gestión es establecer reglas claras, atraer inversiones, fortalecer las autonomías y aprovechar los recursos naturales para generar desarrollo y empleo en los departamentos.
