Manufactura Boliviana S.A. (Manaco), empresa con más de 80 años de trayectoria en el país, anunció el cierre definitivo de sus operaciones tras reportar pérdidas acumuladas de Bs 130 millones. Luego de conocerse la decisión, trabajadores tomaron pacíficamente las instalaciones de la fábrica en Quillacollo, Cochabamba, y se declararon en estado de emergencia.
En un comunicado, la empresa señaló que agotó las alternativas técnicas, financieras y logísticas para sostener sus actividades. “Tras agotar exhaustivamente todas las alternativas técnicas, financieras y logisticas, y registrando pérdidas acumuladas que alcanzan los 130 millones de bolivianos, hemos tomado la difícil, pero responsable decisión, de cerrar definitivamente la empresa”, indica el documento.
Manaco atribuyó el cierre a un entorno económico complejo y a factores macroeconómicos adversos, agravados por los prolongados conflictos sociales que, según la empresa, afectaron el desarrollo de su actividad productiva.
La firma también aseguró que cumplirá con el pago del 100% de las indemnizaciones y beneficios sociales establecidos por ley para sus trabajadores. Además, afirmó que ofreció beneficios adicionales, entre ellos salarios extra.
Tras una reunión con el gerente, en la que se comunicó oficialmente el cierre, los trabajadores instalaron una vigilia en el ingreso de la planta y buscan conocer los alcances de la medida. También analizan nuevas acciones.
Mientras la empresa pidió preservar la seguridad colectiva y restablecer el diálogo, los trabajadores se mantienen en estado de emergencia ante el anuncio del cierre.
