El consultor boliviano radicado en Estados Unidos Erick Fajardo cuestionó el alcance de la visita del presidente Rodrigo Paz a ese país y sostuvo que Bolivia no ocupa un lugar prioritario en la agenda de Washington. Según su lectura, el interés estadounidense está relacionado principalmente con la ubicación estratégica del país, mientras persisten “suspicacias” sobre la orientación y las definiciones del Gobierno boliviano.
Fajardo señaló que el contacto entre Paz y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, no tuvo las características de una reunión diplomática formal.
“Sé que hubo ayer un contacto, no fue una reunión, no hubo una declaración conjunta”, afirmó durante el programa De Primera Mano.
El consultor explicó que, desde su perspectiva, el encuentro se produjo en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas y que Rubio mantuvo contactos similares con otros líderes internacionales.
En ese contexto, sostuvo que Bolivia no constituye actualmente una prioridad para la administración estadounidense frente a otros asuntos de su agenda internacional.
“Bolivia, más allá del lugar que guarda en el corazón de cada uno de los bolivianos, no es una prioridad, menos aún en un momento como el que está viviendo los Estados Unidos para el gobierno”, manifestó.
Interés estratégico en Bolivia
Fajardo consideró que Washington sí mantiene interés en Bolivia, pero lo vinculó principalmente con la ubicación geográfica del país y su importancia dentro de la estrategia regional estadounidense.
“Hay un interés en Bolivia, un interés que tiene que ver no con el gobierno de turno sino específicamente con la situación geográfica del país”, sostuvo.
En su interpretación, Bolivia puede tener importancia para Estados Unidos por su posición dentro de Sudamérica y por las relaciones de cooperación que Washington mantiene con otros países de la región.
Sin embargo, Fajardo sostuvo que existe una señal concreta que, a su juicio, muestra que todavía no existe una relación diplomática plenamente normalizada entre ambos países.
“Si existiera realmente la necesidad en Washington de tener una relación propia y establecida con Bolivia, sin duda lo primero que habría sucedido es que se hubiesen restituido los embajadores”, afirmó.
El consultor señaló que, en su criterio, persisten dudas dentro de sectores de Washington respecto al rumbo del Gobierno de Paz.
“Pienso que todavía hay mucha suspicacia en el establishment de Washington sobre las posibilidades del gobierno de Bolivia de realmente ser lo que todos esperaban que sea”, sostuvo.
Cuestiona indefinición del Gobierno
Fajardo vinculó esas suspicacias con las declaraciones y posiciones políticas del Gobierno boliviano. Entre otros aspectos, cuestionó que Paz haya señalado que no es de derecha y sostuvo que existe una falta de definición frente a asuntos que considera relevantes para la relación con Estados Unidos.
“Hay una crisis identitaria que no te permite en el universo Trump, en la lógica Trump, saber si estás hablando con un aliado o con un enemigo emboscado”, afirmó.
El consultor también cuestionó la permanencia de funcionarios y estructuras vinculadas a anteriores administraciones del Movimiento al Socialismo dentro del aparato estatal y sostuvo que esos elementos contribuyen, desde su perspectiva, a las dudas que existirían en Washington.
“Todo eso para mí informa que Washington tiene importantes suspicacias, válidas suspicacias”, señaló.
Respecto a la evaluación del Gobierno de Paz, Fajardo fue crítico y afirmó que, a su juicio, “no dio la talla”. No obstante, explicó que su valoración está relacionada con lo que considera una falta de definición ideológica y política del actual Gobierno frente a la administración de Donald Trump.
Finalmente, sostuvo que, pese a esas dudas, Washington tendría interés en mantener una relación con Bolivia para evitar que otros actores internacionales, como China, Rusia o Irán, incrementen su presencia estratégica en el país.
