El presidente Rodrigo Paz defendió una política exterior basada en el pragmatismo y el diálogo con distintos gobiernos, independientemente de sus diferencias ideológicas. En una entrevista con la agencia EFE, realizada en Madrid, resumió esa postura con la frase: «Yo me siento con Trump y mañana me siento con un gran amigo como es Lula».
El mandatario sostuvo que Bolivia debe dejar atrás el aislamiento que, a su juicio, caracterizó a los 20 años de gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS). Sin embargo, señaló que la democracia constituye una línea roja en sus relaciones internacionales y afirmó que no comparte criterio con países que no son democráticos.
Respecto a la cooperación con Estados Unidos, Paz indicó que no prevé cambios en el trabajo conjunto contra el crimen organizado, pese al triunfo demócrata en el Congreso y el Senado estadounidenses. También destacó las coincidencias con el presidente chileno José Antonio Kast, quien visitó La Paz en octubre.
Las declaraciones se producen cuando el mandatario cumple este domingo su primer año de gestión, periodo que, según explicó, estuvo enfocado en «ordenar la casa» en los ámbitos económico, institucional y de lucha contra el crimen.
Paz también atribuyó a los 53 días de bloqueos registrados en mayo y junio una reducción de las expectativas de crecimiento económico para este año. Según afirmó, esas medidas ocasionaron pérdidas superiores a los 3.000 millones de dólares y estuvieron vinculadas con «visiones del crimen organizado».
