La representación de Bolivia en el escenario internacional volvió a ser cuestionada tras las declaraciones del exembajador en Argentina, Julio Alvarado, quien afirmó que el país no estaría logrando posicionar su situación en organismos multilaterales como la Organización de Estados Americanos (OEA), debido —según dijo— a la estructura actual del servicio exterior.
Alvarado aseguró que la agenda regional no refleja la coyuntura boliviana. “En la agenda de la OEA no se ha introducido el tema de Bolivia”, afirmó, al advertir que esto evidencia una débil presencia diplomática del país en espacios internacionales.
El exembajador apuntó directamente a la continuidad de actores vinculados al anterior gobierno en la Cancillería y embajadas. “Son los mismos funcionarios masistas que están en embajadas y consulados”, sostuvo, al considerar que esta situación afecta la capacidad de denuncia del Estado.
En esa línea, afirmó que la política exterior boliviana carece de una conducción efectiva. “No hay un servicio exterior que salga a denunciar lo que está pasando en el país”, señaló, cuestionando la falta de acciones en la OEA, Naciones Unidas y otros foros internacionales.
Alvarado también criticó la ausencia de una estrategia diplomática activa. “Es un fracaso total la gestión del canciller”, dijo, al remarcar que Bolivia no estaría logrando visibilizar sus conflictos internos en el ámbito internacional.
Respecto al escenario de derechos humanos, el exembajador advirtió que los hechos vinculados a bloqueos y conflictos sociales podrían tener repercusiones fuera del país, en el marco de normas internacionales.
Señaló que impedir el paso de alimentos, medicamentos y atención médica podría ser interpretado como delitos de lesa humanidad bajo el Estatuto de Roma. “Ya tenemos 22 personas fallecidas a causa de los bloqueos”, afirmó, al advertir que estos casos podrían ser objeto de investigación internacional.
En ese contexto, mencionó a organizaciones sociales como la COB y la CSUTCB, al señalar que —según su versión— estarían involucradas en hechos que podrían ser evaluados por instancias internacionales.
Finalmente, Alvarado insistió en que Bolivia necesita una política exterior más activa y una representación diplomática renovada para evitar vacíos en la defensa del Estado en escenarios multilaterales.
