El analista político Manuel Mercado cuestionó la reestructuración del gabinete del presidente Rodrigo Paz al considerar que los cambios responden más a un reacomodo interno que a una estrategia de gestión. En entrevista con el programa De Primera Mano, afirmó que la salida de algunas autoridades representa una pérdida técnica, advirtió la ausencia de nuevos cuadros políticos y sostuvo que la reducción de ministerios no responde a un plan claramente definido.
Mercado lamentó la salida de José Luis Lupo del gabinete y aseguró que era «quizá la persona con más experiencia en gestión pública de alto nivel» dentro del equipo presidencial. A su juicio, el cambio evidencia una «escasez de recursos humanos», ya que «no hay cuadros políticos que se puedan destacar» y únicamente se observa «un reacomodo de parte del equipo más cercano del presidente».
Asimismo, consideró contradictoria la decisión de reducir el Ministerio de Turismo cuando el propio Gobierno había anunciado que impulsaría este sector como motor económico. «Reducir ese ministerio a una simple dirección nacional significa que podrá ejecutar algunos proyectos, pero no desarrollar políticas como lo puede hacer un ministerio. No es solamente una reducción cuantitativa sino también cualitativa», afirmó.
El analista sostuvo que, en conjunto, las modificaciones muestran falta de planificación. «No hay un plan, no hay un horizonte de Estado y de gestión en el cual podamos confiar», señaló, al advertir que esa incertidumbre también desalienta la incorporación de nuevos profesionales al Gobierno.
Respecto a la eliminación del Ministerio de Planificación, Mercado explicó que esa cartera cumplía dos funciones centrales: definir los objetivos de mediano y largo plazo de la gestión pública y canalizar la inversión pública, el financiamiento externo y la cooperación internacional.
Recordó que el ministerio era el órgano encargado de formular planes de desarrollo económico, social y ambiental, evitando que la administración estatal dependa únicamente de planes operativos anuales. «Hoy nos vamos a quedar sin esa herramienta», afirmó.
También expresó preocupación porque esas competencias pasarán al Ministerio de Economía, lo que, en su criterio, generará una excesiva concentración de funciones. «Vamos a tener un Ministerio de Economía que va a ser juez y parte en la gestión pública. Va a poder desarrollar los planes, ejecutar proyectos, asignar recursos, recibir financiamiento y gestionarlo», señaló.
Mercado añadió que esa concentración también alcanza al Ministerio de la Presidencia, que absorbió funciones de otras áreas del Ejecutivo, entre ellas las relacionadas con tierras, transparencia y justicia. «Vamos a tener dos superministerios que van a eclipsar el trabajo de la necesaria coordinación entre diferentes carteras de Gobierno», sostuvo.
Sobre la designación de Héctor Huanca como nuevo canciller, el analista aclaró que no cuestiona su formación profesional, pero sí la relación entre su trayectoria y las necesidades de la política exterior boliviana.
«No conozco en profundidad la trayectoria del nuevo canciller. Solamente sé que está vinculado al tema de derechos humanos», indicó, al señalar que el tiempo permitirá evaluar su desempeño.
Mercado afirmó que la designación «no responde al discurso de meritocracia y preparación técnica» que el propio Gobierno promovió para la conformación del gabinete y consideró que todavía no existe claridad sobre el rumbo de la política internacional.
Tras escuchar la hoja de vida oficial de Huanca, destacó que posee una trayectoria «impecable» en derechos humanos, mediación y atención a poblaciones vulnerables; sin embargo, planteó interrogantes sobre el enfoque que adoptará la Cancillería.
«¿Vamos a tener con esas características profesionales un giro en nuestra política exterior?», preguntó. Asimismo, cuestionó si una autoridad con ese perfil asumirá posiciones frente a conflictos internacionales como Palestina o las políticas migratorias de Estados Unidos.
Finalmente, sostuvo que el debate no pasa por la capacidad profesional del nuevo canciller, sino por la falta de definiciones del Gobierno sobre el rumbo que tendrá la política exterior. «Tenemos que hacernos una serie de preguntas en cuanto a la pertinencia del Gobierno en su enfoque de las relaciones internacionales, no a la calidad profesional del canciller, sino a esa falta de claridad o de coherencia que se puede observar en las designaciones y en las políticas que aparentemente se están tratando de implementar», concluyó.
