El analista y sociólogo Renzo Abruzzese advirtió que Bolivia atraviesa un escenario crítico tras más de 40 días de bloqueos de carreteras, en el que —según afirmó— la estrategia del diálogo no ha logrado resultados efectivos y el impacto económico y social ya es severo.
“El único que tiene las respuestas es el gobierno. En manos de ellos está la solución”, sostuvo Abruzzese al ser consultado sobre cómo desbloquear el país, al considerar que las medidas impulsadas hasta ahora no han resuelto el conflicto. En esa línea, señaló que la reducción de puntos de bloqueo no responde directamente a acuerdos políticos, sino “al cansancio y a las necesidades acumuladas de la población”, incluso de quienes participan en las medidas de presión.
El especialista alertó además sobre la magnitud del daño económico. Citando estimaciones de analistas, indicó que “casi el 50% de las pymes en La Paz ha quebrado” y que el impacto de los bloqueos de las últimas semanas “es superior al de la pandemia”, con una afectación estimada de hasta 2,6% del PIB. “Yo siento que el país se cae”, afirmó, al describir un escenario de creciente deterioro productivo y social.
En el plano político, Abruzzese sostuvo que el país atraviesa una “rearticulación del campo político” marcada por la polarización social y la emergencia de nuevos actores. Por un lado, mencionó la reorganización del MAS con el liderazgo de Evo Morales, y por otro, una ciudadanía urbana cada vez más activa y desencantada.
“El gobierno tiene que gobernar. Si el diálogo no responde, tiene que intervenir”, afirmó, al advertir que la falta de acciones concretas está generando un escenario de descontrol progresivo en las carreteras, donde —según describió— incluso algunos puntos de bloqueo han derivado en cobros irregulares y pérdida de control de las dirigencias.
Abruzzese también se refirió a las acciones ciudadanas de desbloqueo que han surgido en distintas regiones, señalando que se trata de una respuesta “más allá de cualquier elemento político”, impulsada por la necesidad de retomar la normalidad.
En ese contexto, advirtió que la persistencia del conflicto puede derivar en un escenario aún más complejo. “El país se está desarticulando de una manera tan grave que ya uno se pregunta si el gobierno realmente está leyendo la realidad”, cuestionó, al remarcar que el llamado “cansancio social” se ha convertido en una “bomba de tiempo” que exige decisiones urgentes.
Finalmente, consideró que el costo político para el presidente Rodrigo Paz es elevado, al punto de advertir un desgaste en la percepción ciudadana. “La gente ya no cree en este gobierno”, afirmó, aunque insistió en que la solución pasa por la aplicación efectiva de la ley y la recuperación del control del territorio por parte del Estado.
