El analista económico afirmó que la crisis actual responde al agotamiento del modelo basado en la renta del gas, la pérdida de cohesión política y la disputa por espacios de poder. Sostuvo que sin acuerdos políticos no habrá salida económica.
El analista económico Gonzalo Chávez afirmó que Bolivia atraviesa una crisis estructural marcada por el agotamiento del modelo económico basado en la renta del gas, la fragmentación política y la pérdida de cohesión social, factores que —según señaló— explican el actual escenario de conflictividad y deterioro económico.
Durante una entrevista en «De Primera Mano», sostuvo que el país enfrenta “el declive de lo que fue el modelo nacional popular” construido durante las últimas dos décadas alrededor de los recursos naturales, principalmente el gas natural, que permitió sostener políticas públicas, transferencias económicas y estructuras de poder.
“Estamos viviendo el momento del destete”, afirmó, al explicar que diferentes sectores sociales, sindicales y económicos que dependían de las rentas estatales ahora enfrentan un escenario de escasez y pérdida de influencia política y económica.
Según Chávez, el país dejó atrás el ciclo de abundancia generado por los hidrocarburos. “El Estado está quebrado, la economía está completamente desarticulada, porque ha perdido el maná de plata”, señaló, al recordar que Bolivia perdió cerca de 6.000 millones de dólares en exportaciones de gas natural.
El economista argumentó que gran parte de las tensiones sociales actuales responden a la disputa por recursos y espacios de poder dentro de un bloque político y económico que “fue perdiendo contenido ideológico y político” hasta convertirse en un sistema “rentista y prebendal”.
“Lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. En ese interregno viven los monstruos, la desestabilización, los bloqueos, la crisis política, la confrontación y la inflación”, sostuvo, citando al teórico italiano Antonio Gramsci para describir el momento que atraviesa el país.
Respecto a la conflictividad social, afirmó que existe una “desinstitucionalización de la protesta”, reflejada —según dijo— en bloqueos, paralizaciones y disputas entre sectores que buscan mantener o recuperar cuotas de poder.
“Estamos entrando en la ley de la selva, cada uno busca su pedacito”, afirmó al describir la fragmentación económica y social.
Sobre la salida a la crisis, Chávez aseguró que la solución principal no pasa por medidas económicas aisladas, sino por acuerdos políticos amplios. “La solución no está en la técnica, no está en la economía, está en la política”, sostuvo.
Planteó la necesidad de construir pactos políticos mínimos que permitan recuperar estabilidad institucional y económica, además de avanzar hacia un nuevo esquema productivo basado en minería, turismo, servicios y una mayor diversificación.
Asimismo, advirtió que el país atraviesa un periodo complejo de ajuste económico. “Ahora viene el valle de la muerte”, expresó, en referencia a la etapa de reducción de recursos, déficit fiscal, menor inversión y necesidad de financiamiento externo.
Finalmente, afirmó que cualquier futuro gobierno enfrentará limitaciones similares debido al deterioro estructural de las finanzas públicas y remarcó que la reconstrucción económica requerirá acuerdos sociales y políticos de largo plazo.
“Necesitas construir otro bloque de poder alternativo que incluya muchos intereses del antiguo bloque, pero con una perspectiva más de largo plazo. Y eso se hace con política”, concluyó.
