El presidente Rodrigo Paz afirmó que en Bolivia “hay en marcha un cambio humano histórico” que exige comprensión y adaptación institucional. Señaló que ante los conflictos sociales la respuesta inmediata suele ser “sacar la fuerza y reprimir”, pero advirtió que esa lógica “es la que busca el pasado para que la confrontación genere la causa de la irrupción de la democracia”. En ese marco, sostuvo que el desafío es construir un Estado fuerte, “que aplique la ley, pero una ley a la altura de la democracia que queremos diseñar”, y no una norma “acomodada a 20 años”.
Paz cuestionó el modelo anterior de gestión estatal al señalar que se trató de un esquema donde “el Estado del partido controlaba a la sociedad a gusto y temperatura del caudillo de turno”, lo que —dijo— no representa construcción democrática. Añadió que la transformación debe darse mediante consensos: “Si queremos tener seguridad jurídica, una nueva ley de hidrocarburos, minería o justicia, no va a ser imponiendo”, sino a través de instituciones y el Parlamento, con acuerdos que permitan viabilidad para la democracia y la economía.
En el plano económico, destacó que pese a los conflictos el país podría cerrar el año con cerca de “14 mil millones de dólares en exportaciones”, lo que calificó como un logro en el contexto actual. Sin embargo, advirtió que Bolivia enfrenta las consecuencias de la caída de la producción de gas y la pérdida de mercados, señalando que “no exploraron, nos dejaron sin reservas gasíferas”. Aun así, afirmó que el desafío es avanzar hacia un nuevo modelo basado en pluralidad y acuerdos: “la solución de uno es donde está el otro”.
El mandatario también insistió en la necesidad de reconstruir la confianza social bajo una lógica de corresponsabilidad: “tu problema es el mío y esa es una conducta nueva de la democracia”, dijo, señalando que la salida a la crisis pasa por el diálogo y la convivencia entre distintos. En ese contexto, remarcó que este proceso democrático es “irreversible”, aunque advirtió que quienes intenten “desmontar o destruir la patria democrática se van a ir a la cárcel”, subrayando que “el valor de la democracia está por encima de cualquier interés personal”.
