El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que el conflicto con Irán pudo influir en los resultados electorales que dieron a los demócratas el control de la Cámara de Representantes y la mayoría en el Senado. El mandatario también destacó el desempeño de sus adversarios y advirtió que utilizará su poder de veto frente a iniciativas que considere contrarias a su agenda.
En una entrevista con la cadena Fox News, Trump admitió que la guerra con Irán tuvo incidencia en el voto de los estadounidenses. «Creo que en parte (el resultado de las elecciones) se debió a Irán, pero al mismo tiempo, la gente entendió la importancia de lo que he hecho con Irán», declaró.
El mandatario también reconoció el trabajo de sus adversarios políticos. «Los demócratas hicieron un buen trabajo. Lucharon con eficacia», afirmó. Sin embargo, defendió su gestión y sostuvo: «No lo considero un ataque personal. Hemos tenido los dos mejores años en la historia de la presidencia».
Al referirse a los próximos dos años de su mandato y a la posibilidad de que el Congreso impulse iniciativas contrarias a sus políticas, Trump anticipó que recurrirá al veto presidencial. «Enviarán cosas que son una locura y las vetaré», advirtió.
Los resultados electorales representaron un revés para el Partido Republicano y para Trump, cuya figura estuvo directamente vinculada a la campaña. Los demócratas consolidaron el control de la Cámara de Representantes y consiguieron la mayoría en el Senado, tras imponerse en contiendas de Carolina del Sur y Carolina del Norte.
En Carolina del Sur, la demócrata Annie Andrews derrotó a Darline Graham, candidata respaldada por Trump, y consiguió un escaño que representa una victoria histórica para su partido en ese estado. Por su parte, Roy Cooper obtuvo el triunfo en la disputa por el Senado de Carolina del Norte.
Ambas victorias permitieron a los demócratas avanzar hacia el control de la Cámara alta, en una jornada en la que también registraron resultados favorables en distritos y estados tradicionalmente republicanos.
El resultado refleja el descontento de una parte del electorado con la administración republicana. Según encuestas a boca de urna de SSRS para un consorcio de medios estadounidenses, la mitad de los votantes consideró los comicios una oportunidad para reprender a Trump, mientras que el 70% manifestó que desea que el Congreso establezca mayores controles y contrapesos sobre el presidente. Además, tres de cada cuatro votantes dijeron estar enojados o insatisfechos con el rumbo del país.
Durante las semanas previas a la votación, Trump participó en decenas de actos de campaña para respaldar a los candidatos republicanos e instó a sus seguidores a votar como si él mismo estuviera en las papeletas.
El mandatario pasó la noche electoral en la Casa Blanca, acompañado de asesores y allegados, mientras se conocían los resultados que marcaron un retroceso para su partido.
