El economista especializado en desarrollo y descentralización Iván Finot explicó que la propuesta del 50-50 en la distribución de recursos entre el nivel central y las autonomías “puede ser muy conveniente, pero depende en qué forma se lo dé”. Según indicó, si el mecanismo se aplica de la misma manera que en el pasado, podría generar dependencia del gobierno central y problemas de gestión.
Finot recordó que con la Ley de Participación Popular se decidió transferir “el 25% del total de los impuestos nacionales” a municipios y universidades. Sin embargo, señaló que el problema fue que “la plata llegaba directamente sin ninguna contraparte”, lo que —según afirmó— “ha dado lugar a la corrupción”.
El especialista sostuvo que para que el esquema de 50-50 favorezca el desarrollo del país, las decisiones deben basarse en los aportes de la ciudadanía. “Lo decisivo es que el desarrollo subnacional, sea departamental o municipal, se base en los aportes de los ciudadanos”, afirmó, al explicar que el apoyo del gobierno central debería ser “subsidiario a las decisiones que se toman en los distintos niveles”.
Finot también cuestionó la actual distribución de recursos provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos, al señalar que “ha generado una tremenda desigualdad” entre departamentos. En ese contexto, propuso que los recursos para las autonomías provengan del conjunto de los impuestos nacionales y se distribuyan considerando la población y los niveles de pobreza, con el objetivo de “generar igualdad de oportunidades para todos”.

