Ante una posible suspensión de la subvención a la gasolina, el financista Jaime Bravo planteó que el Gobierno prepare mecanismos de control, estructuras de costos y transferencias focalizadas para los sectores más afectados. Señaló que la experiencia con el diésel debe servir para evitar incertidumbre y aumentos sin una referencia clara en el transporte y otros bienes.
Bravo sostuvo que el incremento de los precios de los hidrocarburos responde, a su criterio, a una necesidad de llevarlos hacia condiciones internacionales y evitar que el Estado continúe destinando recursos para mantener precios subsidiados.
“Con la experiencia que tenemos del diésel hay que ser muy proactivos y aquí ya se tienen que generar todos los mecanismos de precios, estructuras de costos, cuánto va a costar según cada región del país”, afirmó.
El financista consideró que, antes de una eventual modificación del precio de la gasolina, deben establecerse mecanismos para determinar cuánto podría incidir el nuevo costo del combustible en los pasajes urbanos, interprovinciales e interdepartamentales.
También planteó que las medidas de apoyo no sean permanentes. “Las medidas que deben tomarse desde mi punto de vista tienen que ser transferencias focalizadas y por un tiempo definido”, sostuvo.
Bravo advirtió que convertir estas ayudas en un beneficio permanente podría reproducir el mismo problema que se busca resolver. “No puede ser un bono, una conquista social ni mucho menos, porque si no estaríamos cambiando un subsidio, una subvención por otra y eso no tiene sentido”, señaló.
Entre sus propuestas mencionó transferencias directas para las personas que realmente necesiten apoyo, utilizando bases de datos de distintas instituciones para identificar a los beneficiarios y evitar duplicidades.
También planteó un mecanismo específico para el transporte, mediante transferencias vinculadas al cumplimiento de rutas. Según explicó, los transportistas podrían acceder voluntariamente a este sistema mediante dispositivos de rastreo, de modo que el apoyo se determine en función de los kilómetros recorridos dentro de la ruta establecida.
“No es tecnología del otro mundo, hoy en día es muy fácil desarrollarla, pero sí requiere un tiempo de prueba”, afirmó.
Como una tercera medida, propuso generar empleo temporal, principalmente en el sector de la construcción, además de facilitar apoyo a pequeños sectores industriales y a la agroindustria.
Bravo sostuvo que la experiencia con el diésel debe permitir anticipar los efectos de una eventual modificación de la gasolina y preparar mecanismos que permitan determinar los costos y evitar incrementos definidos sin una estructura previamente establecida.
