Marcelo Arequipa advierte que el Ejecutivo enfrenta un escenario complejo por el deterioro de su relación con la Asamblea Legislativa y con sectores sociales. Señala que el Gobierno debe recuperar la iniciativa y evitar que la conflictividad en las calles termine imponiendo el rumbo del país.
El analista político Marcelo Arequipa planteó la necesidad de un “reinicio político” del Gobierno de Rodrigo Paz frente al escenario de incertidumbre, conflicto social y pérdida de credibilidad que atraviesa el país.
Durante una entrevista en el programa De Primera Mano, Arequipa sostuvo que el Ejecutivo enfrenta dificultades tanto en su relación con la Asamblea Legislativa Plurinacional como con diferentes sectores sociales que cuestionan la situación económica y el precio del diésel.
“Hay una crisis de credibilidad del Gobierno y esa crisis de credibilidad no le está permitiendo al Gobierno plantearle al país una estrategia política”, afirmó.
Según el analista, uno de los principales problemas es que el Ejecutivo no estaría tomando la iniciativa frente a los temas que generan preocupación en la población. En ese sentido, consideró que el Gobierno necesita adoptar decisiones que permitan recuperar autoridad y capacidad de conducción.
“Lo que yo veo es que hay falta de autoridad”, sostuvo Arequipa, al advertir que esa situación genera dificultades para que el Gobierno marque agenda y consiga que los demás actores políticos discutan sus propuestas.
Arequipa también se refirió a la tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo, particularmente después de la censura del exministro de Economía José Gabriel Espinoza y de la devolución del proyecto de Ley de Inversiones.
Para el analista, estos hechos constituyen señales políticas que el Gobierno debería tomar en cuenta.
“El Gobierno no tiene mayoría suficiente en el Legislativo”, señaló, y agregó que la censura de Espinoza representa una señal que el Ejecutivo debería interpretar para “reconducir su conducta” y mejorar su relación con la Asamblea.
Sin embargo, aclaró que esto no significa que el Legislativo haya recuperado necesariamente el respaldo de la población.
“Esto es otra vez una pelea política, pero en esta pelea política no se ve a un Gobierno que esté respondiendo de manera adecuada y tome de nuevo la iniciativa”, afirmó.
El otro frente que preocupa al analista es la conflictividad social. Arequipa señaló que el Gobierno tiene dos espacios fundamentales para garantizar su gobernabilidad: la Asamblea y la calle.
En este último escenario mencionó el creciente rechazo de sectores productivos al incremento del precio del diésel para grandes consumidores.
“Esos son los mundos, los campos que el Gobierno necesita, de una vez por todas, tener ese cable a tierra y empezar a recomponer”, manifestó.
A su juicio, el problema no se limita a los sectores tradicionalmente vinculados con la protesta, sino que también alcanza a organizaciones productivas y empresariales.
Frente a este escenario, Arequipa evitó definir la situación únicamente como una crisis de gabinete y propuso un concepto más amplio: un reinicio político.
“Creo que más bien es buscar un reinicio político para seguir gobernando en el país”, sostuvo.
El analista considera que el Ejecutivo todavía tiene margen para modificar el rumbo, pero debe actuar con rapidez y ofrecer señales concretas a la población.
“El país no está para que las cosas sigan su curso de manera normal”, advirtió, al referirse a la magnitud de la crisis económica.
Arequipa también planteó que una salida institucional debe ser priorizada frente a un escenario en el que la conflictividad social termine imponiéndose.
“Yo prefiero la salida institucional antes que la calle empiece a controlar y a dominar las cosas”, afirmó.
En esa línea, incluso mencionó la posibilidad de discutir un adelanto de elecciones como una salida constitucional, aunque reconoció que se trata de un escenario complejo.
Finalmente, advirtió sobre otro riesgo: que la demanda ciudadana de orden, ante una eventual escalada del conflicto, termine favoreciendo liderazgos con características autoritarias.
“Podemos querer que se ponga orden, pero hay que tener mucho cuidado con eso”, señaló.
Para Arequipa, el desafío del Gobierno pasa ahora por recuperar autoridad, recomponer su relación con el Legislativo y con los sectores sociales, responder a la crisis económica y generar un reinicio político que le permita retomar la iniciativa antes de que la conflictividad termine marcando el rumbo del país.
