El exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos advirtió que Bolivia atraviesa una profunda crisis energética por la caída de las reservas y la producción de hidrocarburos. En entrevista con el programa De Primera Mano, atribuyó esta situación a la falta de reposición de reservas durante anteriores gobiernos y planteó aprobar una nueva ley de hidrocarburos, focalizar los subsidios y reestructurar YPFB y ENDE para recuperar la producción y atraer inversiones.
Ríos responsabilizó a las gestiones de Evo Morales y Luis Arce por no haber impulsado medidas para reponer las reservas de gas, líquidos y condensado de petróleo, pese a que, según afirmó, desde hace más de una década se conocía la proyección de que Bolivia comenzaría a importar gas natural.
“Se han farreado las reservas de gas, de líquidos, de condensado de petróleo, no las repusieron y le hicieron creer al país que estábamos en bonanza energética, cuando la realidad iba en otra dirección”, manifestó.
El exministro sostuvo que una de las principales medidas para revertir esta situación es aprobar una nueva ley de hidrocarburos que permita atraer inversiones y recuperar la producción nacional en los próximos cuatro a seis años. Consideró que esta norma debe negociarse con las empresas que tienen capacidad de invertir en el país.
Advirtió que, si no se generan nuevas inversiones y no se modifica la política energética, Bolivia podría necesitar alrededor de 6.500 millones de dólares para importar hidrocarburos en 2035.
“Si esa ley no tiene resultados, el país en 2035 va a tener que importar, si es que tiene con qué, 6.500 millones de dólares, y de dónde vamos a sacarlos cuando la problemática del país son los dólares”, señaló.
Ríos también se refirió a las dificultades en el abastecimiento de gas licuado de petróleo (GLP) y explicó que Bolivia comenzó a importar este producto durante la presente gestión. Indicó que la escasez no responde únicamente al contrabando, sino también a la necesidad de cubrir la demanda mediante compras externas.
En ese contexto, propuso modificar el sistema de subvención para que el beneficio llegue directamente a los hogares que realmente lo necesitan, en lugar de mantener un subsidio generalizado que, según afirmó, también favorece al contrabando y a consumidores de mayores ingresos.
“Tenemos que focalizar el subsidio al GLP el próximo año, es decir, entregar el subsidio a la demanda, es decir, darles a los que necesitan, a los que consumen una garrafa del mes al mes o dos garrafas al mes, entregarle los 160 bolivianos a través de una billetera móvil, de lo que se quiera, y que ellos puedan comprar esa garrafa”, explicó.
Asimismo, consideró que el Gobierno debe revisar las subvenciones a la gasolina y al gas natural, porque, en su criterio, mantener el actual esquema sin cambios podría generar mayores dificultades de abastecimiento.
“Si no quitamos subsidios, si no hacemos una ley de hidrocarburos que funcione y no reestructuramos a fondo YPFB que sigue siendo la empresa corrupta de los bolivianos y también reestructuramos ENDE. Son tareas que hay que hacerlas, vamos a sufrir, pero no queda de otra”, sostuvo.
Respecto a las advertencias sobre un posible desabastecimiento de gas natural, Ríos aclaró que el recurso no se agotará en 2029, sino que ese año podrían comenzar los primeros déficits debido a que la demanda superaría la oferta disponible.
Explicó que, inicialmente, las restricciones podrían afectar al sector industrial y posteriormente a la generación de electricidad y al suministro de gas para vehículos. Los hogares serían los últimos en verse afectados, en un escenario en el que no se adopten medidas para revertir la caída de la producción.
“Lo que vamos a tener es un cruce de la oferta con la demanda. Es decir, el 2029 vamos a tener los primeros déficits de gas natural y probablemente se tenga que cortar inicialmente a las industrias”, precisó.
En cuanto al GLP, reiteró que la prioridad debe ser garantizar el abastecimiento mediante la focalización del subsidio y evitar que el producto subvencionado salga del país por contrabando.
Sobre las posibilidades de recuperar la exploración hidrocarburífera, el exministro afirmó que las nuevas inversiones dependerán principalmente de las empresas que ya operan en Bolivia, debido a las condiciones de seguridad jurídica que, a su juicio, todavía debe ofrecer el país.
Señaló que la nueva ley de hidrocarburos debe establecer reglas claras y ser consensuada con las compañías que podrían invertir en nuevos proyectos. También pidió que la Asamblea Legislativa no introduzca cambios que puedan afectar su aplicación.
Ríos planteó, además, que Bolivia debe considerar modificaciones a la Constitución Política del Estado para eliminar restricciones que, según su análisis, dificultan la llegada de capital privado, especialmente en sectores como hidrocarburos, minería y litio.
“Lo que necesitamos en Bolivia es inversión, inversión e inversión, y para esto necesitamos leyes, quitar subsidios, reestructurar YPFB y ENDE”, afirmó.
Finalmente, sostuvo que la recuperación del sector energético requiere decisiones sobre la política de subsidios, una nueva normativa de hidrocarburos y cambios institucionales que permitan atraer capital y aumentar la producción nacional.
