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Estudio de la UMSA alerta sobre patógenos emergentes y plantea actualizar el control de calidad del agua

La Universidad Mayor de San Andrés realiza desde hace diez años un seguimiento de distintos cuerpos de agua en La Paz, incluyendo represas, agua de grifo y aguas residuales que desembocan en los ríos, con el objetivo de identificar posibles patógenos emergentes.

La docente investigadora María Teresa Álvarez Aliaga explicó que la investigación encontró que, si bien en muchos casos se cumple con la normativa vigente para el control del agua potable, es necesario ampliar la vigilancia ante la aparición de nuevos microorganismos.

“Nosotros hemos encontrado que si bien se cumple con la normativa en muchos casos, referido al control de calidad del agua potable, la Organización Mundial de la Salud ha determinado nuevas directrices”, explicó.

Álvarez señaló que uno de los principales riesgos está relacionado con bacterias resistentes a los antibióticos. Advirtió que el contacto con estos microorganismos no solo podría provocar infecciones, sino enfermedades difíciles de tratar con los antibióticos tradicionales.

La investigadora sostuvo además que los resultados de la UMSA buscan servir como una línea base para futuras políticas y para la actualización de las normas de control de calidad del agua, tanto en las cuencas que alimentan las represas como en el agua potable y residual.

“Estamos brindando la línea base de lo que potencialmente puede estar presente en nuestros cuerpos de agua”, afirmó.

En ese sentido, planteó la creación de un comité integrado por la universidad, EPSAS, las entidades responsables de la vigilancia del agua y el Gobierno central, con el objetivo de actualizar las normas siguiendo las recomendaciones de organismos internacionales como la OMS.

La investigadora también señaló que los riesgos para los cuerpos de agua no se limitan a la actividad minera. Explicó que los lixiviados mineros, las actividades agrícolas y ganaderas y el arrastre provocado por las lluvias pueden contribuir a la contaminación de las represas.

“Evidentemente, no solamente son los lixiviados mineros que pueden estar afectando a ciertos cuerpos de agua, también está la actividad agrícola, ganadera”, indicó.

Álvarez remarcó que el estudio no busca cuestionar a las instituciones encargadas del control del agua, sino generar una alerta científica que permita anticiparse a posibles problemas.

“La idea es abrir los ojos, abrir la mente para entender que obviamente pueden haber normativas muy bien realizadas, pero que obviamente todo tiene una evolución en el tiempo”, sostuvo.

Respecto a la población, recomendó hervir el agua antes de consumirla, desinfectar las verduras y evitar mantener durante mucho tiempo almacenada el agua hervida. También sugirió proporcionar agua hervida y fría a las mascotas.

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