El diputado del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Ricardo Rada, afirmó que el actual escenario de conflictividad en el país no puede analizarse únicamente desde demandas sociales, sino también desde factores políticos que estarían influyendo en las movilizaciones.
En entrevista, señaló que el Ejecutivo ha intentado abrir espacios de diálogo con distintos sectores. “Han desplegado toda clase de recursos para entablar un diálogo sano y sincero”, afirmó, aunque cuestionó que algunos actores no se sienten a negociar, lo que —según dijo— “desnuda que existe un plan orquestado desde atrás para dar un golpe de Estado”.
El legislador sostuvo además que existen recursos económicos que sostienen las protestas prolongadas. “Hay ingentes cantidades de dinero como para que movilizados mantengan más de 20 días bloqueos”, señaló, en referencia a los sectores movilizados.
Rada diferenció entre la base social y los dirigentes de las protestas. “Por un lado está el pueblo que tiene demandas legítimas, pero a través de ciertos dirigentes se usufructuó el poder durante estos últimos 20 años”, indicó.
Asimismo, vinculó parte del conflicto con actores políticos y económicos. “Yo siento que Evo Morales es la bisagra entre la plata, el narcotráfico y la gente movilizada”, manifestó.
El diputado también se refirió a la situación en Santa Cruz, donde —según dijo— existe una percepción de mayor dureza frente al conflicto. “Desde Santa Cruz hace mucho que se pide mano dura y presencia del Estado”, afirmó, aunque insistió en que el diálogo sigue siendo necesario.
“Nunca vamos a dar por desahuciado el diálogo”, sostuvo, al considerar que este proceso permite “desnudar quiénes tienen intenciones legítimas y quiénes no”.
Rada advirtió que el país atraviesa un momento crítico que requiere decisiones firmes del Ejecutivo. “El presidente está en horas decisivas”, señaló, al advertir sobre el impacto económico y social de los bloqueos.
“No puede justificarse estrangular una ciudad”, añadió al referirse a los efectos en La Paz y El Alto.
Finalmente, indicó que la salida al conflicto dependerá de un consenso social más amplio. “La batalla final es en la opinión popular”, concluyó.
