El presidente del Estado, Rodrigo Paz, participó en la presentación del Informe sobre Democracia y Desarrollo 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), donde planteó una visión de la democracia orientada a la obtención de resultados concretos para la población y no únicamente como un espacio de convivencia política.
“La democracia tiene que ser evidentemente un espacio de convivencia, pero tiene que ser útil. Si no es útil, si no da resultados, no puede ser solo un mero espacio de convivencia”, afirmó el mandatario, al remarcar que la política y la economía están estrechamente vinculadas y que no es posible sostener una economía viable sin una conducción política adecuada.
En ese marco, sostuvo que Bolivia requiere “buena política y buena economía”, al considerar que en años anteriores se habría privilegiado una lógica de “ideología de tribuna” que no habría permitido consolidar una base económica sostenible. “Se puede tener mala política, pero es imposible tener buena economía sin política”, expresó.
Paz también señaló que el país atraviesa una etapa de transformación institucional, marcada —según dijo— por el tránsito de un “Estado rentista” hacia un modelo que priorice la eficiencia, la tecnología y la reducción de la burocracia. En esa línea, planteó la necesidad de modernizar la administración pública y fortalecer la formación de servidores estatales.
Asimismo, advirtió que el Estado presenta debilidades estructurales, entre ellas la corrupción, que —a su juicio— afecta directamente la gestión pública y la atención de demandas sociales. “El boliviano tiene derecho a saber el resultado y servicio de sus ciudadanos”, señaló, al referirse a la necesidad de evaluar el desempeño del aparato estatal.
El mandatario destacó además los acuerdos alcanzados recientemente con distintos sectores políticos y sociales, señalando que el desafío actual es construir consensos amplios para impulsar reformas en distintas áreas. Afirmó que el reto ya no es solo político, sino institucional, en un escenario de diversidad de actores y niveles de gobierno.
Finalmente, el mandatario afirmó que el país está en un proceso de transición histórica: “estamos en un cataclismo”, dijo, al referirse al cambio de modelo estatal. Añadió que se trata de un “choque entre el Estado rentista… y el sentido corporativo de la organización de la sociedad”, y defendió el diálogo como método de construcción política: “para mí… el diálogo, el consenso, es la única manera ante el intento de la violencia y el secuestro de sacar Bolivia adelante”. Concluyó señalando que “el pasado no resuelve” y que “siempre el futuro será mejor que el pasado”, en referencia a la necesidad de consensos para la transformación del país.
