La analista internacional Aribel Contreras advirtió que el conflicto en Medio Oriente ha ingresado en una fase de alta complejidad, donde el diálogo diplomático se vuelve cada vez más difícil.
Durante una entrevista, la especialista remarcó que, en un mundo interconectado, ninguna guerra es lejana. “Aunque una tensión suceda en algún punto geográfico distante, el mundo está tan interconectado que todo nos impacta”, explicó, al referirse a las consecuencias económicas globales, como el alza de precios del petróleo y su efecto directo en países como Bolivia.
Contreras sostuvo que la posibilidad de una escalada rápida es alta debido a la naturaleza histórica y geopolítica de la región. “Es efervescente de por sí”, afirmó, al describir Medio Oriente como un escenario marcado por tensiones culturales, políticas y estratégicas que dificultan cualquier salida inmediata.
En ese contexto, subrayó que el conflicto no debe entenderse como un choque religioso, sino como una confrontación entre gobiernos con intereses divergentes. “Esto no tiene que ver con una confrontación ideológica religiosa, es una confrontación directa entre gobiernos”, puntualizó.
Uno de los ejes centrales de su análisis fue la actuación del presidente estadounidense. Según la experta, el mandatario habría utilizado el conflicto como un mecanismo de distracción política interna.
“Necesitaba un distractor”, sostuvo Contreras, al señalar que la guerra permitió desviar la atención de problemas internos y procesos judiciales. Sin embargo, advirtió que la estrategia podría estar generando el efecto contrario: “Está poniendo en riesgo al partido republicano”, debido al creciente rechazo ciudadano a la intervención militar.
Además, consideró que hubo un error de cálculo por parte de Washington. “Creyó que iba a ser una guerra de días”, pero la respuesta de Irán ha prolongado el conflicto más de lo previsto, evidenciando una resistencia mayor a la esperada.
Para la analista, el mayor riesgo actual es el debilitamiento de la diplomacia internacional. “Esto ya se convirtió en un verdadero laberinto para la política global”, afirmó, al describir la dificultad de avanzar hacia negociaciones concretas.
Aunque reconoció que aún existen señales de apertura, como la disposición de Irán a dialogar, insistió en que el panorama sigue siendo incierto: “Seguimos día con día con más ataques y con menos luces de posible negociación”.
En esa línea, alertó sobre el fracaso de los mecanismos multilaterales tradicionales y la necesidad urgente de mediadores internacionales que puedan facilitar el diálogo.
Impacto global y preocupación creciente
Contreras también enfatizó que las consecuencias del conflicto ya se sienten a nivel mundial, especialmente en el ámbito económico. “Día que sube el petróleo vemos más difícil nuestra estabilidad económica”, advirtió, reflejando la preocupación de los países del denominado “sur global”.
Finalmente, la experta resumió el escenario actual como una combinación de tensiones políticas, intereses estratégicos y debilidad diplomática. “No todo está perdido, pero el fracaso de la diplomacia es contundente”, concluyó.
