Después de nueve días de movilización de la Central Obrera Boliviana (COB), la instalación de piquetes de huelga de hambre y una nueva jornada de gasificaciones en la sede de Gobierno, el Gobierno va al diálogo con mucha predisposición para poner fin a las medidas de presión adoptadas por el ente matriz de los trabajadores.
“Obviamente nosotros creemos que todos los instrumentos son perfectibles, estamos para escuchar y también para actuar, no vamos a ir a un diálogo para simplemente plantear nuestras decisiones, pero creemos que todo lo que se ha planteado sea dentro del marco de la legalidad, dentro del impacto económico y de la necesidad que tiene Bolivia de enfrentar esta etapa”, expresó el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, ante la consulta sobre si el Gobierno está abierto a modificar algunos artículos observados del DS 5503.
En conferencia de prensa, los ministros de Estado convocaron a los sectores movilizados a instalar mesas técnicas de diálogo. Las autoridades esperan que las organizaciones puedan acudir para buscar soluciones al conflicto.
