En puertas del Ministerio de Educación, grupos de maestros rurales apedrearon el edificio y causaron destrozos en el frontis. Los manifestantes arrancaron rejas metálicas de jardineras, piedras y botes de basura para lanzarlos contra la infraestructura, mientras efectivos policiales se replegaron al interior del inmueble ante la falta de resguardo suficiente. Paralelamente, en otros sectores del centro paceño, cooperativistas mineros protagonizaron enfrentamientos y detonaciones que generaron temor entre la población.
Durante los conflictos también se reportaron agresiones contra trabajadores de la prensa. Un periodista del Grupo Fides fue golpeado en la cabeza presuntamente por cooperativistas mineros mientras realizaba cobertura en inmediaciones de la Plaza Murillo. Asimismo, un periodista y su camarógrafo denunciaron haber resultado heridos durante las movilizaciones del magisterio rural, señalando que fueron afectados por agentes químicos en medio de las gasificaciones registradas en la zona.
