El sociólogo y analista político criticó la concentración del poder en grupos cercanos al presidente y sostuvo que la política actual exige mayor transparencia y participación ciudadana.
El sociólogo y analista político Renzo Abruzzese cuestionó al Gobierno de Rodrigo Paz por mantener prácticas políticas que, a su juicio, corresponden al siglo XX, y señaló que la gestión carece de un proyecto de país claramente definido y de una visión estratégica de largo plazo.
“Yo creo que se está llevando adelante una gestión sin objetivos, sin una visión histórica, sin un proyecto de Estado, y además de una manera totalmente aleatoria”, afirmó durante una entrevista en el programa “De Primera Mano”.
Abruzzese sostuvo que las decisiones gubernamentales estarían influenciadas por amistades y grupos cercanos al poder, a los que describió como círculos palaciegos. En su criterio, esta dinámica refleja la ausencia de una orientación política definida y contribuye a generar incertidumbre en la sociedad boliviana.
“Yo creo que prima más cualquier función subjetiva, amistad y cualquier otra función subjetiva, prima más que una visión política, y esto se debe en gran medida a la ausencia de un proyecto político estatal”, manifestó.
El analista también cuestionó la permanencia de prácticas que, según su interpretación, responden a formas tradicionales de ejercer el poder, caracterizadas por grupos cerrados y decisiones concentradas en el entorno presidencial.
Afirmó que la política del siglo XXI requiere mayor transparencia, apertura a la sociedad civil y mecanismos de participación que superen las estructuras partidarias tradicionales. En ese sentido, consideró que el Gobierno no ha logrado responder a las nuevas demandas ciudadanas.
“Rodrigo Paz, sus ministros y el gobierno en general se mueven en los parámetros del siglo XX, no se mueven en los parámetros del siglo XXI”, sostuvo.
Abruzzese explicó que las transformaciones sociales y el debilitamiento de los partidos políticos tradicionales exigen una forma distinta de representación, con mayor participación de organizaciones civiles, plataformas ciudadanas y sectores sociales.
Como referencia histórica, mencionó al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), al que atribuyó una visión política definida y objetivos claros durante su llegada al poder en 1952. A diferencia de esa experiencia, consideró que la actual gestión no muestra una ruta suficientemente estructurada.
Finalmente, advirtió que la falta de objetivos y de una orientación estatal clara alimenta la incertidumbre política y social, y puede favorecer la aparición de expresiones radicales en un contexto de debilidad institucional.
