El sociólogo Renzo Abruzzese advirtió que Bolivia atraviesa un escenario de alta tensión social y política que podría derivar en un conflicto de largo aliento si no se alcanzan mecanismos de concertación en los próximos días.
En entrevista, el analista sostuvo que el país vive un momento de definiciones estructurales, donde convergen múltiples crisis. “Estamos experimentando un sistema de contradicciones, no la oposición a una cuestión particular”, afirmó, al señalar que los actuales conflictos responden a tensiones acumuladas de carácter económico, social, político y cultural.
Abruzzese señaló que el escenario actual refleja un punto de quiebre histórico. “La caparazón del secuestro se ha quebrado y eso es lo que estamos viviendo. Ahora se tienen que arreglar las cosas”, dijo, al referirse a lo que considera el agotamiento de modelos políticos y económicos previos.
El analista advirtió además que el desenlace dependerá de la capacidad de diálogo entre actores en conflicto. “Si no se establecen puntos de concertación, podríamos aproximarnos peligrosamente a conflictos de largo aliento”, alertó, al advertir incluso la posibilidad de fracturas regionales si se profundizan las tensiones entre oriente y occidente.
En ese contexto, sostuvo que una salida basada en la división del país sería inviable. “Sería suicida, porque el Oriente no puede vivir sin el Occidente ni el Occidente puede vivir sin el Oriente”, enfatizó.
Abruzzese también consideró que la actual crisis no es exclusivamente coyuntural, sino parte de un proceso histórico de larga duración. “Es el momento en que estas fuerzas liberadas por el retorno de la democracia se están enfrentando”, explicó.
Sobre la protesta social y su evolución, señaló que el país atraviesa una etapa de redefinición de actores políticos y sociales. En su criterio, las movilizaciones actuales responden a una recomposición del poder en distintos sectores del país.
Finalmente, advirtió que el escenario podría resolverse por la vía del desgaste de los actores en conflicto, aunque insistió en la necesidad de acuerdos. “Yo creo que la solución se va a dar por una suerte de inercia relativa”, señaló, aunque remarcó que el camino más adecuado es la concertación política y social.
Abruzzese concluyó que Bolivia enfrenta una decisión estructural de fondo sobre su modelo de país. “Esta es la batalla de todas las batallas”, afirmó, al llamar a construir consensos para evitar una mayor crisis institucional y social.
